“Los hijos de Chernóbil”

  • En Corto
  • Alejandro Maldonado

Ciudad de México /

El 26 de abril de 1986 explotó el reactor número cuatro de la central nuclear ubicada al norte de Ucrania. El accidente dejó un permanente temor entre los sobrevivientes debido a las graves enfermedades que podrían padecer sus descendientes. Pues bien, según ha dado a conocer la BBC, la revista Science está a punto de publicar una investigación realizada por la profesora Meredith Yeager, del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos.

Los resultados son por demás, alentadores: El estudio no halló un "daño adicional al ADN" en los niños nacidos de padres que estuvieron expuestos a la radiación de la explosión de Chernóbil antes de ser concebidos ¡Esta es una noticia maravillosa que trae descanso a miles! ¿Te imaginas vivir con la zozobra de que, a un hijo o nieto le aparezca algún tipo de cáncer, y sentirte culpable por ello?

En el plano espiritual podemos hacer una similitud. Hoy por hoy, un sinnúmero de personas se sienten “marcadas” por errores personales o de sus ancestros. Muchos temen que, al igual que ocurre con las enfermedades genéticas, los fracasos y fallas cometidos tarde o temprano serán heredadas a los hijos. Si nos vamos al fondo del asunto, podríamos encontrar un título sugestivo para este temor: “Los hijos de Adán y Eva”.

Con ellos se originó “la explosión” en el Jardín del Edén, que derivó en una tragedia que hasta ahora impacta al mundo entero. El pecado tiene poder para esparcirse, invadir, y destruir. Tan es así que la Biblia asegura: “Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque”, Eclesiastés 7.20.

También el apóstol Pablo advierte: “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”. Alguien dijo que detrás de cada tragedia humana puedes hallar el pecado cometido a título personal o bien por un tercero. La buena noticia es que el perdón y la salvación está al alcance de todos de manera gratuita e inmediata: “Siendo justificados gratuitamente por la gracia de Dios, mediante la redención que es en Cristo Jesús”, Romanos 3.24.

En este mismo instante tú puedes decidir creer en Cristo. Pídele que te perdone; que venga a morar a tu corazón. Entrégale tu vida. Él te ama profundamente. Promete nunca dejarte ni desampararte. Solo confía por completo en Él y verás

Alejandro Maldonado


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