La creación de Dios es sorprendente. La belleza que contemplan nuestros ojos es tan solo un destello del amor de Jesús hacia nosotros, quien está detrás de la escena. Juan y Pablo lo dicen con claridad: “Todas las cosas por él fueron hechas, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho”, (Juan 1:3). “Porque en Él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, dominios, principados o potestades; todo fue creado por medio de Él y para Él”, (Colosenses 1:16).
El 20 de diciembre de 2024 recibimos un fatal pronóstico sobre la salud de mi esposa. Vimos la gracia de Dios en todo el proceso que vino después. Jamás padeció dolores asociados a su enfermedad. Amigos, familia y desconocidos estuvieron orando por ella. Por supuesto, nuestra petición específica fue que Dios la sanara. Él tenía y tiene poder para hacer milagros, porque no es cambiante como nosotros: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos”, (Hebreos 13:8). El mismo Jesús que realizó innumerables sanidades y milagros sigue actuando en el mundo hoy. Y Dios respondió las oraciones; no como queríamos, sino conforme a su perfecta voluntad. Él es la fuente única de amor verdadero; es lleno de misericordia, verdad e infinita sabiduría. Desde el 12 de marzo de 2025, mi esposa está con su amado Salvador. El Cielo es un lugar indescriptible: “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron”. Ella fue sanada para toda la eternidad.
¿Te has maravillado con una obra arquitectónica hecha por hombres? Antes de su muerte, Jesús dijo a sus seguidores: “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros”, (Juan 14:2). ¡Un lugar preparado por Jesús mismo para todo el que cree en Él!
Mi esposa, uno de mis hijos y varios familiares directos, gozan para siempre de haber creído en Jesucristo: “Porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la por venir”, (Hebreos 13:14).
Todo aquí terminará. Jesús te ama. Él ya pagó el precio de tu ciudadanía celestial en la cruz, perdonando tus pecados. Pídele ahora que te salve y venga a morar en tu corazón. Cree en Él y verás.