Brigadas de vacunación contra el sarampión toman día de asueto en plena emergencia sanitaria

Jalisco /
ISRAEL LÓPEZ

Hoy, cada brigada en la calle, cada dosis aplicada y cada puerta abierta cuentan más que nunca.

Mientras Jalisco contiene la respiración ante el alarmante repunte de sarampión, con más de mil 300 contagios y dos vidas perdidas, un silencio inusual recorrió las calles este día: las brigadas de vacunación tomaron asueto. Una pausa que, en el contexto de una emergencia sanitaria, no se percibe como descanso, sino como un lujo riesgoso.

El panorama no puede ser más grave. México libra una carrera contrarreloj para evitar que la Organización Panamericana de la Salud (OPS) le retire el estatus de “territorio libre de sarampión”, conseguido tras años de esfuerzo. Aunque el gobierno federal obtuvo una prórroga de dos meses tras su solicitud del 19 de enero, el virus no entiende de trámites burocráticos. Continúa expandiéndose.

De los primeros brotes en comunidades rurales, donde la desinformación y la falta de acceso se convirtieron en aliados del contagio, la enfermedad saltó con fuerza a la Zona Metropolitana de Guadalajara. Aquí, en lo que va del año, se concentran los registros más preocupantes. A escala nacional, las cifras estremecen. Más de 7 mil 600 contagios y 26 fallecimientos. Cada caso, una tragedia prevenible.

Las autoridades sanitarias repiten, con razón, el llamado urgente. Reforzar la vacunación con la triple viral, detectar casos y aislar pacientes. Sin embargo, ese llamado choca con un muro de desconfianza y negación. La percepción social sobre las vacunas cambió de forma preocupante y el resultado es una cobertura insuficiente, con familias que, por temor infundado o falta de información clara, cierran sus puertas a la inmunización. El fantasma de la desinformación circula sin freno y las consecuencias ya son visibles.

Frente a este escenario, cada día sin vacunar a niños y adultos susceptibles representa una oportunidad perdida. Por eso resulta incomprensible que, en plena alerta, se desaproveche una jornada completa de trabajo de campo: un día en el que médicos y enfermeras pudieron estar tocando puertas, conversando, disipando dudas y aplicando dosis que salvan vidas.

La reunión clave con la OPS y autoridades de Estados Unidos está fijada para el 13 de abril. En ella se revisará si las medidas adoptadas son suficientes. El reloj no se detiene, y el sarampión tampoco. Mientras tanto, Jalisco y México juegan un partido delicado en el que la defensa muestra fisuras.

Es inevitable mirar con inquietud el horizonte cercano: el Mundial 2026, con miles de visitantes de todo el planeta convergiendo en el país. ¿Será entonces el sarampión un asunto menor o se convertirá en un problema de salud pública internacional con sello mexicano? La respuesta depende de lo que se haga —o se deje de hacer— hoy. Porque hoy, cada brigada en la calle, cada dosis aplicada y cada puerta abierta cuentan más que nunca.


  • Alejandro Sánchez
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