Morena en Guadalajara: divisiones internas, defensas incómodas y un futuro incierto

Jalisco /

Morena atraviesa un panorama complejo en Guadalajara. No se ve por dónde pueda consolidarse ni encontrar la unidad y, lo que es peor, no parece capaz de ayudar a su propia causa. Mientras la dirigencia nacional no toma decisiones claras, en Jalisco los problemas internos ya se hicieron evidentes.

Lo que el domingo no hizo de manera clara el Consejo Político Nacional, lo terminó haciendo a su manera Carlos Lomelí, senador de Morena por Jalisco: decidió defender públicamente a Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia de Sinaloa, quien enfrenta señalamientos por presuntos vínculos con el narcotráfico.

La decisión se viralizó con comentarios negativos y puso en entredicho la posición de Lomelí en una conferencia donde cada semana suele fijar postura Érika Pérez, presidenta de Morena en el estado, aunque nunca aparece sola: siempre está flanqueada por Lomelí, y si él no puede presentarse, ella tampoco sale.

Lomelí pidió no culpar a Rocha Moya y sostuvo que su caso debe resolverse dentro de la legislación mexicana, al asegurar que Estados Unidos no debe intervenir en asuntos internos del país. ¿Por qué un representante de Jalisco dedica tanto esfuerzo a defender a un político de otro estado, especialmente cuando otros problemas locales necesitan atención?

Por si fuera poco, las fracturas al interior ya son evidentes. Todavía no ha iniciado de manera formal el proceso electoral de 2027, y en distintos puntos de la ciudad aparecen de la noche a la mañana bardas pintadas de blanco y guinda con nombres de aspirantes morenistas. Perfiles como Mery Pozos, Itzul Barrera y Chema Martínez ya se promocionan, lo que ha generado incomodidad dentro del partido.

La presidenta de Morena en Jalisco, Érika Pérez García, lanzó ayer una advertencia al señalar que existe un acuerdo desde marzo para evitar este tipo de actos anticipados: quienes buscan un puesto de elección popular no pueden promocionarse de ninguna manera. Afirmó que quien lo haga puede ser denunciado ante la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia e, incluso, perder la posibilidad de ser candidato.

Pero las declaraciones no han frenado los hechos. La ambición por las candidaturas ya provocó los primeros roces públicos. Las bardas siguen ahí, y los nombres siguen circulando. Esto demuestra que Morena en Jalisco no logra controlar a sus propios cuadros.

La situación apenas comienza a calentarse. Las peleas internas ya iniciaron, antes de tiempo. El partido subió al ring solo, sin que los adversarios tuvieran que empujarlo. Y es precisamente en ese contexto donde el Partido Verde tomó una decisión que, según ellos, no tardará en formalizarse y que consideran difícil de contradecir.

El Verde competirá solo en las elecciones intermedias, sin alianza con Morena. Una fuente cercana a la dirigencia ecologista lo explicó con una frase contundente: “¿Con cuál Morena negociamos? Están más divididos que nunca. Es mejor ir solos”.

Esa declaración refleja lo que muchos operadores políticos ya observan: Morena en Jalisco no es un interlocutor confiable. No hay una sola voz, ni una estrategia clara, ni disciplina interna. Mientras sus líderes se pelean por candidaturas anticipadas o defienden a personajes polémicos de otros estados, el Verde prefiere tomar distancia. Carlos Lomelí, Laura Imelda Pérez, Mery Pozos, Itzul Barrera, Sergio Chávez, Érika Pérez y Ricardo Villanueva conforman una imagen grupal que no se ha visto y no se verá, porque cada quien jala para su lado.

El panorama para Morena en Guadalajara no es alentador. Las bardas seguirán apareciendo. Los nombres seguirán circulando. Las fracturas internas, lejos de cerrarse, se profundizarán a medida que se acerquen las fechas electorales. Y mientras tanto, los problemas reales de la ciudad siguen sin solución.

La decisión del Partido Verde de separarse de Morena terminó siendo una lectura fría de la realidad. El partido no se ayuda a sí mismo. Y si no corrige el rumbo pronto, las elecciones intermedias podrían convertirse en un golpe duro, no tanto por lo que hagan sus adversarios, sino por lo que ellos mismos están dejando de hacer y por las heridas que se niegan a cerrar.

Si la nueva dirigencia nacional no interviene pronto, la derrota en Guadalajara seguirá siendo, para un grupo enquistado en el poder local, el mejor de los negocios.

Israel López


  • Alejandro Sánchez
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