Opiniones divididas

Ciudad de México /

Todo se divide. Están los que creen y los que no. Y dentro de los que creen, están los que creen que la cosa no es para tanto, que aún no es tiempo de vaciar los anaqueles de los supermercados; y los que creen que ninguna prudencia es suficiente y es mejor actuar como si ya fuera el caos, precisamente, para evitarlo.

Y dentro de los que creen que la cosa no es para tanto, están los que creen que el confinamiento es una estrategia del capitalismo para dañar al pequeño empresario, obligarlo a cerrar y entonces dejar todo el comercio local en las voraces manos de la franquicia de dos equis; y los que creen que el confinamiento es más una cuestión ética que de control sanitario.

Como sea, estamos ante la mitosis infinita: con tal de tener la razón, los agoreros de los extremos del fin y del “no pasa nada”, se dividen en variaciones absurdas de perspectivas a modo para ganar las siempre temporales simpatías de un público digital aburrido, dispuesto a todo con tal de ver arder un poco el mundo. El problema es que nadie es capaz de aceptar las fallas de sus supuestas sabidurías generosas.

Están los que adoran la oficialidad atractiva y científica de nuestros funcionarios de salud, y los que elevan a estatus de dogma la opinión presidencial de que aún no es para tanto y todavía podemos salir y pedir dos de surtida con todo. Están los que se escudan en comentarios oficiales y la ciencia a modo para distribuir verdades a medias cargadas de una aparente consciencia social, de un activismo de sillón disfrazado de periodismo.

Están los que usan mascarillas en el supermercado y se desinfectan a cada oportunidad, y los que mejor no salen. Los que creen que siempre tienen la razón y los que intentamos sobrevivir y dejar morir a los demás.

@eljalf

  • Alfonso Valencia
  • @eljalf
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