Una reforma constitucional requiere de una mayoría calificada -2 terceras partes en las cámaras de diputaciones y senadurías, por ello resulta importante conocer las propuestas emanadas de los diferentes grupos parlamentarios.
En la historia reciente, las reformas electorales han sido aprobadas por mayorías, lo cierto, es que han sido construidas en colectivo. Aunque generalmente son aprobadas por mayoría y encabezadas por el partido o partidos en el poder, su legitimidad ha dependido del consenso político alcanzado.
Un ejemplo de ello, es la gran reforma política electoral de 1996, que otorgó la plena autonomía al entonces IFE, al excluir del consejo general al secretario de gobernación. Dicha reforma fue construida en consenso, aunque al final el tema de tope de gastos de campaña rompió el acuerdo, lo cierto es que en su mayoría la reforma abrió el camino hacia la autonomía del IFE, para las grandes alternancias, primero, con la elección de la Jefatura de Gobierno del entonces Distrito Federal, que ganó Cuauhtémoc Cárdenas, así como la alternancia presidencial en el año 2000, después de 70 años del denominado sistema de partido hegemónico pragmático.
Más adelante se comenzó a normalizar las alternancias políticas a nivel estatal y municipal, y más adelante las alternancias en 2012 y 2018 en la presidencia de la república.
Como en el caso de Hidalgo, cuyas alternancias municipales, se presentan, con frecuencia, una vez que el IEEH obtiene plena autonomía con la reforma de 1995.
Es decir, la alternancia política es fruto y resultado de un sistema electoral, que tiene como eje transversal la autonomía de los organismos electorales.
Como he mencionado, ningún partido actualmente puede tener mayoría calificada (resultado de la reforma de 1996), nuestro diseño del sistema electoral fue creado para evitar que el partido gobernante entonces, y ningún otro, pudiera modificar la constitución de manera unilateral, por ello ningún partido puede obtener más de 300 diputaciones conforme al art. 54 constitucional.
Por ello, se requieren acuerdos legislativos, ya que se requieren 334 votos en la cámara de diputados, y 86 votos en la de senadores.
En este momento, esas mayorías solo se pueden construir con el acompañamiento de tres partidos, por ejemplo, en la de diputaciones, morena tiene 253, el PVEM 62 y el PT 49, con la suma de sus legisladores, tendrían 364, superando el umbral requerido.
Lo mismo ocurre en el senado, donde morena tiene 67 votos, más 14 del PVEM, más 6 del PT, sumarian 87, superando el mínimo requerido. Es decir, en este momento la coalición ganadora de las elecciones del 2024, pueden impulsar su agenda legislativa, pero ello implica, conocer las posturas de cada uno de los partidos, ya que la reforma no solo requiere la suma de ideas y propuestas, también de votos legislativos.