Desinformación afectadecisiones de electores

Ciudad de México /

La opinión pública sobre un tema se construye a partir de la información que reciben los ciudadanos, antes por los medios de comunicación tradicionales: televisión y radio; ahora por medio de las redes sociales. La desinformación o verdades a medias -incluso las mentiras-, constituyen un instrumento de propaganda que puede afectar las decisiones de los electores.

Por ejemplo, en el ataque militar de Rusia a Ucrania, Tic-Toc se ha convertido en una herramienta para ganar adeptos y simpatizantes en esta guerra armada, pero también psicológica y política. En ese sentido, importa más hoy en día, la percepción que se construye sobre un hecho, que la realidad objetiva. La hiperinformación que recibimos, en lugar de ser un atributo favorable se puede convertir en nuestro peor enemigo, porque se construye una narrativa, un discurso y una verdad.

Guy Durandin, especialista en el estudio de la desinformación generada en los medios de comunicación masiva, en la década de los ochentas; advirtió que mucha información, un sobreflujo informativo no ayuda a conocer la realidad, sino todo lo contrario. Es más fácil engañar a los ciudadanos, a la audiencia cuando tiene muchos datos, sobreinformado; porque ahí entra la posibilidad de dirigir su opinión y producir un efecto calculado: amor o desprecio por un candidato o un tema.

Ante la vorágine informativa, los ciudadanos no tienen oportunidad de analizar los datos. Suelen creer a los líderes de opinión, figuras públicas impuestas por las redes sociales, a los influencers o  gobernantes populistas. Ocurre que la estrategia ante tanta información tergiversada, falsa o incompleta, se puede crear una campaña de orientación para los electores.

Recientemente, las campañas electorales en México y todo América Latina se han construido a través de falacias, embustes y cuentos. Gustavo Petro ganó en las pasadas elecciones de Colombia, su contrincante Rodolfo Hernández, evitó los debates, huyó de los eventos masivos y esa estrategia de caracol, construyó una narrativa en su contra, ante los miles de rumores, fake news y mentiras. Saber atender toda la desinformación que se produce es un reto de las campañas políticas.

Dirigir la opinión pública, transmitir certeza y confianza después de una lluvia de mentiras es lo que hacen muchos gobernantes. Dirigir la opinión pública, transmitir certeza y confianza después de una lluvia de mentiras es lo que hacen muchos gobernantes. Por eso, las redes sociales están llenas verdades a medias o como se le ha llamado a este fenómeno de la postverdad; donde es más importante la percepción que se construye sobre un hecho, que la realidad misma.

La intoxicación mediática es un grave riesgo para la democracia. Los medios de comunicación antes aliados a la protesta social e inconformidad ciudadana, están ahora siendo coptados por los gobiernos para impulsar una ola informativa que asfixia a la audiencia. Por ello, dirigir un mensaje en los medios de comunicación requiere una estrategia para no perderse en la red, ante los miles de bulos y fake news que se distribuyen.

El papel de los consultores políticos ya no es difundir noticias o crear campañas de imagen, sino controlar la desinformación; porque estamos volviendo a lo que el francés Guy Durandin denominó: la era de la manipulación y el engaño.

Alfredo Salazar Olivera
  • Alfredo Salazar Olivera
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