El subejercicio de más de 13.7 millones de pesos destinados a la Alerta de Violencia de Género en once municipios del Edomex entre 2021 y 2024, es la apoteosis de la falla institucional que no puede maquillarse. En un contexto donde la violencia feminicida y familiar alcanza niveles alarmantes, la incapacidad de los municipios para ejecutar esos recursos revela una desconexión brutal entre la urgencia social y la respuesta gubernamental. Naucalpan e Ixtapaluca, responsables de 90% del monto reintegrado en esos años, desnudaron problemas estructurales de planeación y gestión que anulan el compromiso con la política pública más crítica de nuestro tiempo.
El hecho muestra que la implementación de la Alerta estuvo marcada por improvisación y falta de capacidad operativa. Aunque los montos devueltos se redujeron en los años posteriores, la persistencia del subejercicio deja claro que no se ha logrado consolidar un sistema eficiente de ejecución y comprobación. En tanto, hasta hace unos días la Secretaría de las Mujeres se escudaba en procesos de análisis para no transparentar aún los datos de 2025, lo cual refuerza la percepción de opacidad y lentitud institucional; al parecer no se ha entendido que la violencia contra las mujeres no admite pausas ni burocracia.
El subejercicio, por mínimo que parezca en términos porcentuales, tiene un impacto humano devastador; el problema que hasta 2024 persistía en todas las demarcaciones con Alerta -por fortuna en la mayoría en menor grado-, urge a replantear los mecanismos de supervisión y acompañamiento técnico desde el gobierno estatal. Asignar recursos no basta, se requiere garantizar que estos se conviertan en políticas efectivas. Mientras los municipios devuelven millones, la alerta sigue sin rendir frutos,...
Rastreando
Es profundamente lamentable que, ante un hecho tan doloroso como el feminicidio de Jarim Roldán, se intente colocar a la UAEMéx en el centro de la narrativa mediática. Reducir la tragedia a un vínculo institucional es un error doble: por un lado, se desinforma y se desvía la atención de lo verdaderamente importante -la violencia que arrebató la vida de una joven-; por otro, se golpea a una universidad que no debería cargar con esa responsabilidad. El respeto a la familia y a la memoria de Jarim tendría que ser prioridad. La humanidad y la sensibilidad frente al dolor deben estar por encima de cualquier intento de golpeteo político o institucional. Convertir la identidad académica de la víctima en un titular es profundamente injusto...
La visita del nuncio apostólico Joseph Spiteri a Tecámac, bastión morenista en el Edomex, revela un interesante cruce entre política y fe en un territorio donde la identidad partidista suele marcar agenda pública. El encuentro entre autoridades civiles, representantes religiosos y familias en el Parque Sierra Hermosa no fue solo un acto protocolario: funcionó como un gesto de legitimidad y apertura en un municipio cuya alcaldesa, Rosi Wong Romero, busca proyectar cohesión social y respeto a la diversidad de creencias... En un contexto político donde Tecámac se reafirma como territorio fiel a Morena, la reunión entre prelados y políticos se convierte en un puente simbólico para reforzar la narrativa de unidad y bien común que el gobierno estatal desea consolidar.