La mediocridad domina: alcaldes mexiquenses reprobados por su ciudadanía

  • Rastros y Rostros
  • Ana Lilia García Castelán

Estado de México /

El reciente ranking de una de las empresas demoscópicas más serias sobre la aprobación ciudadana de los presidentes municipales del Edomex, arroja un dato tan revelador como preocupante: más allá de unos cuantos liderazgos consolidados, la gran mayoría de alcaldes se encuentra atrapada en niveles de aceptación bajos, incapaces de generar confianza y respaldo entre la población que gobiernan. Este contraste desnuda la fragilidad de la gestión local y la distancia que persiste entre las administraciones municipales y las necesidades de la ciudadanía.

Resulta significativo que sólo tres alcaldes superen el umbral de 60% de aprobación, conforme se avanza en la lista los porcentajes caen de manera alarmante. Municipios de gran peso político y demográfico, como Chimalhuacán o Tultitlán, exhiben cifras que rondan apenas entre 37% y 46%. La apoteosis del desencanto ciudadano, y la incapacidad de las autoridades locales para traducir sus discursos en resultados palpables.

A la postre la baja aceptación generalizada debería encender las alarmas en los partidos políticos, pues muestra que el capital electoral no se sostiene únicamente con siglas o colores, sino con gestiones efectivas. El ranking evidencia que, sin importar la filiación partidista, los alcaldes enfrentan un reto común: la pérdida de credibilidad frente a una ciudadanía cada vez más exigente y menos dispuesta a tolerar administraciones ineficientes.

Lo lamentable no es únicamente que unos pocos destaquen, sino que la mayoría se hunda en la mediocridad de la desaprobación. Edomex, por su peso político y social, requiere gobiernos municipales capaces de generar confianza y resultados tangibles. Mientras esto no ocurra, los rankings seguirán siendo un espejo incómodo que exhibe la distancia entre quienes gobiernan y quienes esperan ser gobernados con eficacia.

Rastreando

La iniciativa del grupo parlamentario del PRI que lidera el diputado Elías Rescala para crear la Defensoría Estatal del Turista es más que un gesto coyuntural: es una apuesta estratégica por el futuro del turismo mexiquense. Con el Mundial 2026 en el horizonte y una derrama económica creciente, el Estado de México necesita no solo atraer visitantes, sino garantizarles seguridad, orientación y respaldo jurídico. El verdadero valor de la propuesta está en su visión de largo plazo: ordenar el crecimiento turístico para que los beneficios lleguen a las comunidades locales. En un sector que ya aporta significativamente al PIB nacional, contar con una instancia especializada puede marcar la diferencia entre un desarrollo improvisado y uno sostenible, justo y equilibrado.

El discurso oficial sobre el gusano barrenador en el sur del Edomex parece más un ejercicio de contención política que epidemiológica: mientras las autoridades insisten en que la situación está “controlada”, los datos muestran un brote persistente con decenas de casos activos y sospechosos en municipios clave, sin medidas drásticas como cuarentenas o sacrificio de ganado. La narrativa de “innovación científica” y “capacidad operativa” contrasta con la realidad de productores que enfrentan un parásito que sigue devorando tejido vivo en sus hatos, poniendo en riesgo la economía rural y la sanidad agropecuaria.


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