La aprobación unánime del Presupuesto 2026 para la capital mexiquense, que supera los 5 mil 779 millones de pesos, marca un hecho político relevante; en un escenario donde las diferencias suelen imponerse, el consenso alcanzado refleja una visión pragmática sobre el rumbo financiero de Toluca. No es un dato menor que todas las fuerzas políticas representadas en el Cabildo hayan coincidido en la necesidad de fortalecer las bases de la ciudad.
La distribución de los recursos confirma un enfoque pragmático hacia los rubros que más inciden en la vida cotidiana: seguridad pública, servicios esenciales y obra de infraestructura básica. Invertir en patrullaje y prevención es garantizar tranquilidad; fortalecer la recolección de residuos y el alumbrado público es dignificar los espacios urbanos; priorizar agua, vialidades y escuelas es atender las necesidades estructurales que sostienen el desarrollo ordenado de la capital mexiquense. Esas decisiones, dejan claro que la administración morenista entiende que gobernar no es sólo administrar lo existente, sino corregir rezagos y anticipar demandas.
Sin embargo, el verdadero reto comienza con la ejecución. La transparencia no se agota en la aprobación del presupuesto, ésta se mide en la capacidad de transformar cifras en resultados palpables: calles iluminadas, servicios eficientes y comunidades seguras. Ricardo Moreno Bastida ha asumido el compromiso de impulsar proyectos de infraestructura de impacto territorial, no obstante, el valor de este presupuesto radica en su carácter preventivo y estructural. A la postre la ciudadanía evaluará no el monto asignado, sino la eficacia con la que se traduzca en bienestar y estabilidad para Toluca.
Rastreando
La confirmación de la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, ha desatado una ola de violencia que expone, una vez más, la fragilidad del Estado frente al poder de los cárteles. Los incendios de vehículos, ataques a comercios y bloqueos carreteros en distintas entidades, incluyendo el Edomex, no son simples actos de vandalismo: son demostraciones de fuerza que buscan sembrar miedo y evidenciar la capacidad de los grupos criminales para alterar la vida cotidiana de millones de ciudadanos. El hecho de que estas acciones se hayan replicado en municipios mexiquenses, subraya la vulnerabilidad de la infraestructura nacional y la insuficiencia de las medidas preventivas.
Si bien las autoridades estatales y federales reaccionaron con despliegues de seguridad y llamados a la calma, la realidad es que la omnipresencia del CJNG en al menos 60 municipios del Edomex revela un problema estructural que no se resuelve con operativos aislados. La instalación de la Mesa de Paz y los patrullajes son respuestas inmediatas, ¿Serán suficientes para enfrentar la penetración criminal en territorios clave?