Protección de las mujeres en el entorno digital

Hidalgo /

Continuando nuestro viaje, el mapa nos muestra una zona de riesgo: Redes sociales e internet. Decíamos que la violencia de género ya no ocurre únicamente en espacios físicos, sino que se amplifica en plataformas digitales, escenarios donde mujeres enfrentan agresiones que van desde el acoso, suplantación de identidad, discursos de odio, campañas de desprestigio, rumores sobre su vida privada, hasta la difusión de contenido íntimo sin consentimiento. Lo más preocupante es que esta violencia puede permanecer, replicarse y seguir dañando su dignidad mucho tiempo después.

La IA permite crear imágenes o videos falsos hiperrealistas que simulan desnudos o actos sexuales, colocando a las víctimas en situaciones que nunca ocurrieron, vulnerando gravemente su intimidad e integridad, las consecuencias son tan profundas como la estigmatización social, afectaciones laborales y otros riesgos a su seguridad. Lo más alarmante es la facilidad con la que estos contenidos pueden producirse y difundirse, lo que obliga a replantear la responsabilidad de plataformas, autoridades y sociedad.

Datos de ONU Mujeres y Security Hero de 2023 revelan que 1 de 3 mujeres ha experimentado violencia en línea; cerca del 95% de imágenes y videos pornográficos fueron hechos en IA sin consentimiento de la víctima; 98% de todos los videos falsos que circulan son pornográficos y de estos, en el 99% de las personas afectadas son mujeres.

Asimismo, es preocupante que algunos medios de comunicación y páginas informativas que, bajo el argumento de “informar”, difunden contenidos que invaden la vida privada de mujeres, especialmente de las que ejercen cargos públicos. La reproducción de estereotipos, la sexualización, la difusión de rumores o la descalificación basada en su apariencia o vida personal no solo vulnera su dignidad, sino que también refuerza narrativas que desalientan la participación de las mujeres en la vida política. Reconocer la violencia digital es el primer paso para que el delito no se disfrace —nunca más— de libertad de expresión, por ello es importante socializar, pero no normalizar y atenderlo desde lo que representa violencia en todas sus letras.  

Sin perder el rumbo: Esta es la primera parte donde abordaré el tema desde varios enfoques, sin olvidar la ruta crítica de atención que implica: Identificar la agresión: acoso, amenazas, difusión de contenido íntimo, discursos de odio o violencia política digital; documentar las pruebas; denunciar en la plataforma digital, la mayoría de las redes sociales cuentan con mecanismos para reportar contenido y solicitar su eliminación. Presentar denuncia formal ante las fiscalías pues cuentan con áreas especializadas en delitos cibernéticos; recibir atención psicológica, jurídica y acompañamiento institucional.


  • Ana Parra
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