Las escuelas deben permanecer seguras

Puebla /

Es inadmisible. No hay otra palabra para describir lo que se ha destapado esta semana en el colegio Carrusel Magone, en la colonia Independencia de Puebla capital.

El lugar donde se supone que nuestros hijos están más seguros, donde deberían construir sueños y aprendizajes, resultó ser el escenario de un espacio diseñado para el horror: un denominado cuarto oscuro… presuntamente utilizado –cuando menos– como estructura para el abuso y el castigo físico.

Lo más doloroso no es solo el hecho en sí, sino la sospecha de una red de complicidad que involucra accesos directos a viviendas particulares y un silencio de las autoridades de esa escuela que aún en el ojo del huracán determinaron cerrarle la puerta de un portazo a mi compañero Jesús Zavala; es simple y sencillamente, una bofetada a todas las familias de Puebla.

Porque seamos claros: la omisión es un crimen.

Aquí el cuestionamiento es para todos: ¿por qué apenas nos estamos enterando? Según los primeros reportes, las quejas por maltratos en esta institución datan de 2022.

Cuatro años de señales que fueron ignoradas por las autoridades y por la propia escuela.

El titular de Seguridad Pública, el vicealmirante Francisco Sánchez, hizo un llamado a presentar las denuncias formales y afirma que trabajan en la prevención. Pero llegamos tarde, cuando el daño ya está hecho, la prevención suena a consuelo tardío.

Hoy el llamado es para todos, padres de familia, tutores, abuelos, hermanos y amigos. No podemos dilatar más nuestra responsabilidad. Tenemos que aprender a escuchar lo que nuestros niños no nos dicen con palabras.

Estén atentos a las señales, a los cambios de humor, al miedo repentino de ir a clases. Pero más importante aún: reforcemos a nuestros hijos.

Enseñémosles que nadie tiene derecho a tocarlos, a chantajear y amenazarlos o a llevarlos a lugares oscuros bajo ningún pretexto. La mejor defensa… es una infancia que se sabe escuchada y respaldada.

La Secretaría de Educación Pública ya investiga y las clases han pasado a la modalidad en línea, pero la pregunta queda en el aire: ¿cuántas historias más están pasando justo ahora frente a nuestras narices en otros planteles?

Ciertamente, el gobierno tiene la obligación de vigilar, pero nosotros como sociedad tenemos la obligación de no callar. Porque si de algo debemos estar seguros, es que en el cuidado de nuestros niños no se puede escatimar y si los padres tienen que gritar y protestar: que lo hagan.


  • Andrés Lobato
Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite