Hay los que simplemente "meten la pata", después de dos o tres meses, "salen corriendo" y como no hay un contrato de matrimonio de por medio, pues es más fácil deshacerse de los compromisos emocionales y -sobre todo- económicos hacia el o los hijos.
Hay los que luego de un par de años (o más), van "por los cigarros" y ya no les vuelven a ver ni el polvo, los que "se tapan la nariz" y se desentienden de los menores en todos los sentidos.
Existen -por supuesto- los violentos y a los que es mejor tener lejos, pero jamás tan alejados de la responsabilidad, porque un hijo trae una responsabilidad a cuestas, pero no de la que se pesa en báscula, sino de la que se tasa en amor y orgullo, una responsabilidad que deriva en el linaje y la trascendencia.
Lástima de aquellos que se lo pierden.
Hemos sabido de casos de hombres patanes, los despreocupados y "huevones", los "playboy" y traidores, pero también hemos sabido de los responsables, de los que -a pesar de las relaciones fallidas- tratan de mantener el vínculo con sus hijos, los que se preocupan por su manutención y sobre todo por la crianza compartida.
Sé que esto es impopular, pero también hay mujeres chantajistas, ignorantes, aquellas que por los logros de un movimiento genuinamente igualitario, se aprovechan y laceran al padre de sus hijos, hay las que mienten, las que amenazan, las que actúan con dolo, aquellas que sin mayor reparo deciden simplemente sobre el derecho de los hijos a tener y a convivir con su padre, de verdad, las hay.
Ayer se registró un movimiento en todo el país #soypapanocriminal que busca SENSIBILIZAR a los jueces e instituciones sobre casos de flagrante abuso parental, porque seamos claros, para los juzgadores de este tipo de situaciones es una verdadera "papa caliente" darle la razón a un hombre.
Y si no me cree, pregúntele a Johny Emmanuel Robles Martínez, quien a pesar de haber obtenido la victoria en una corte de Saltillo y sentado un precedente nacional por violencia vicaria, la (en ese entonces) Secretaria de las Mujeres, Citlalli Hernández, en un acto salomónico, echó abajo.
(Por gracias de Dios, ya se fue de esa dependencia y se refugió en la grilla política de donde nunca debió salir).
Creo que es importante (sociedad y gobierno) perseguir -por encima de mujeres y hombres- el bien mayor para los niños. Jueces: sean valientes y den la razón, a quién razón merece.