Desde el inicio de la administración del gobernador Julio Menchaca Salazar, Hidalgo dio un giro estratégico: convertir la ciencia, la tecnología y la innovación en instrumentos reales de política pública, orientados a resultados y con impacto directo en el territorio.
Bajo esta visión, el Consejo de Ciencia, Tecnología e Innovación de Hidalgo (CITNOVA) diseñó e implementó el “Fondo Hidalgo, Ciencia y Tecnología: Impulso al Desarrollo Científico, Humanidades e Innovación Social con Base Tecnológica”, un programa que en 2025 se consolida como una alternativa eficaz ante la extinción de los fideicomisos, superando sus limitaciones operativas y asegurando que el conocimiento generado se traduzca en soluciones concretas para el estado.
El Fondo tiene un objetivo claro: impulsar la ciencia y la tecnología que se produce en Hidalgo y ponerla al servicio de los problemas reales de la población. No solo financia proyectos estratégicos, también fortalece líneas de investigación, incrementa el número de investigadores adscritos al Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII) y abre oportunidades reales para tecnólogos, académicos y emprendedores. En 2025, el programa operó con dos categorías. “Desarrollo Científico e Investigación” impulsó 32 proyectos de más de 10 universidades, enfocados en retos regionales como la contaminación por lirio acuático, el mapeo ambiental avanzado y la búsqueda de nuevos fármacos. “Proyectos Sociales con Base Tecnológica” apoyó diez iniciativas que fortalecen el talento de los pueblos originarios, integrando tecnología para mejorar procesos artesanales, atender problemáticas del mezquite y recuperar conocimientos ancestrales. Algunos resultados ya son visibles: patentes, registros de marca, capital humano especializado y, sobre todo, soluciones reales en el territorio, donde la ciencia pasó del laboratorio a la acción. Desde la biotecnología y la inteligencia artificial hasta la energía, el litio, la metalurgia y las políticas públicas, el Fondo articula todas las áreas del conocimiento en una estrategia integral de desarrollo. Así, Hidalgo avanza hacia un modelo donde el laboratorio inicia el proceso y el territorio concreta la transformación, haciendo de la ciencia aplicada una política.