En este Día Mundial del Medio Ambiente, las señales de alerta están por todas partes. Los 11 últimos años han sido los más calurosos de los que se tienen registros, y los daños van mucho más allá del aumento en las temperaturas: desde la contaminación atmosférica hasta la degradación de las tierras, el colapso de los ecosistemas y la desaparición de la biodiversidad perjudican la salud, destruyen hogares y agravan el hambre.
El mundo está por experimentar un aumento temporal de la temperatura global superior a 1.5 grados, cada décima causa un daño mayor, sobre todo a los más vulnerables.
Nuestra tarea consiste en conseguir que ese rebasamiento sea lo más pequeño, breve y seguro posible, y que bajen rápidamente las temperaturas, ello significa reducir drásticamente las emisiones.
Acelerar una transición justa para abandonar los combustibles fósiles y optar por las energías renovables: la única vía sostenible hacia la disminución de los costos y una verdadera seguridad energética.
Recortar el metano: una de las formas más rápidas y económicas de limitar el calentamiento a corto plazo, proteger los bosques, la tierra y los mares, y ayudar a las comunidades a adaptarse a los efectos devastadores que ya están presentes. Ello significa cumplir las promesas de financiación para el clima hechas a los países en desarrollo, con el fin de salvar vidas, proteger los medios de subsistencia y fortalecer las economías.
Es el momento de actuar, por el bien de nuestro medio ambiente y de nuestro futuro.