Valiosa y singular

  • De raíces y horizontes
  • Arcelia Ayup Silveti

Ciudad de México /

La Laguna perdió una gran mujer, valiosa y singular. Culta, fuerte, luchona, solidaria torreonense y viajera del mundo: Arcelia de la Torre Barrón.

Debo escribir su nombre completo, porque siempre respingaba cuando alguien omitía su apellido materno.

Cursó la licenciatura en Filosofía y Letras en la UNAM, la maestría en Letras Rusas en Moscú y el Doctorado en Letras Alemanas, en Berlín. Además, estudió otras maestrías y diplomados en nuestro país.

Dedicó su vida al saber, mismo que compartió de manera generosa. Tuve la fortuna de contar con su amistad. Coordiné un diplomado con ella como titular de Técnicas de Análisis y Producción Escrita, en convenio con la UVM Campus Torreón y el PRI Municipal de Torreón.

Después, me ayudó con la corrección de estilo de mi ópera prima. Pasamos largas horas revisando. Siempre me alentaba a seguir adelante. De hecho, fue ella mi principal impulsora para estudiar mi maestría. Cuando terminé, fue a la primera que le hablé para agradecerle su aliento.

Con mucha frecuencia le consultaba mis proyectos, en especial los literarios. También me contaba los avances y trabas de su libro inconcluso de narcocorridos. Leía mis columnas, me comentaba sobre algunas; me prestaba y recomendaba libros, en especial de historias de vida.

Tuve la fortuna de presentar su libro al lado de mi esposo. Cuando me lo planteó, le pregunté que cómo una pareja comentaría su obra. Con su determinación característica, me contestó: “porque yo así lo quiero, porque ustedes son mis amigos, y no son una pareja común, además, ambos son buenos presentadores. Y no acepto un no como respuesta”.

Hace años viajé con ella y un grupo de amigas a Rusia y a Alemania. Nos compartió de sus conocimientos sobre historia de aquellos países, fue nuestra traductora y nos contagiaba su emoción al recordar sus vivencias de juventud.

Fue también defensora de género, ávida lectora y orgullosa de sus raíces. Por ese amor a su tierra, regresó a vivir a Torreón, a compensarle lo mucho que le dio.

Gracias, tocaya, por todas tus enseñanzas y tu ejemplo siempre vivo.


biznagaas@hotmail.com

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