Adrenalina

Sala de consejo

Arnulfo Valdivia Machuca

Arnulfo Valdivia Machuca
Estado de México /

La adrenalina, también llamada epinefrina, es una hormona que segrega el cuerpo de manera natural a través de las glándulas suprarrenales, localizadas en la parte superior de los riñones. El organismo produce y almacena esta sustancia y la libera en situaciones de alarma, miedo, peligro o excitación. Con su liberación, alerta al cuerpo para enfrentarse a este tipo de situaciones, agudizando los sentidos y tonificando los órganos y los músculos.

La adrenalina tiene sin embargo un problema: se secreta independientemente de que las situaciones de peligro sean reales o no. El origen de la decisión de secretar adrenalina es la mente con sus percepciones y no la realidad. Dicho de otro modo, cuando una persona piensa que está en peligro, así no lo esté, secreta tanta adrenalina como cuando realmente lo está. Una falsa alarma genera tanta adrenalina como una alarma real, y  la adrenalina que se secreta ante falsos peligros al final genera un estado de tensión falso e innecesario, conocido como estrés.La sociedad global actual es una que vive permanentemente estresada. ¿La fuente? Los interminables miedos, angustias, alarmas innecesarias y riesgos imaginarios que produce la agitada vida moderna. El ser humano de este siglo es un acelerado costal de expectativas incumplidas, bombardeado mediáticamente, lleno de deseos reprimido y atiborrado de necesidades artificiales insatisfechas; un ente que vive en automático, preprogramado sin conciencia del momento ni perspectiva de la realidad.

En nuestros orígenes como especie, los peligros del entorno eran reales: salir de nuestra cueva y encontrar una fiera que nos pudiera devorar; vivir a la expectativa de que la tribu vecina nos pudiera invadir; vivir y morir ante entornos climáticos adversos. Hoy casi todos nuestros peligros percibidos son irreales: no ganar suficiente dinero para comprar el auto de lujo con el que queremos impresionar al vecino; ser asaltados y asesinados como el transeúnte que vimos en YouTube; no estar a la altura de los altos estándares que nos impuso nuestra familia y sociedad. Esos son nuestros miedos, alarmas y tristezas; lo que nos hace secretar adrenalina.

En origen, nuestro cuerpo definió secretar adrenalina para sobrevivir; hoy nosotros lo hemos obligado a secretarla para morir, pues nuestros niveles de estrés someten a tales esfuerzos a nuestro organismo, que nos generamos ataques cardíacos reales desde problemas imaginarios. La pandemia no nos enseñó nada. Estamos de vuelta a los niveles de estrés anteriores.

Quizá sea tiempo de reflexionar y recordar que las cosas no eran óptimas en cuanto a calidad de vida antes de encerrarnos. Quizá sea tiempo de parar ligeramente, ya no por obligación, sino por convicción. Quizá. Solo quizá. Es la reflexión suprarrenal de tu Sala de Consejo semanal.

@arnulfovaldivia


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