La caída de Maduro, una tragedia literaria

Estado de México /

La caída de Nicolás Maduro puede leerse, más que como un simple acontecimiento político, como la reiteración de una tragedia ya narrada por la literatura latinoamericana: la del poder que, al absolutizarse, se vacía de sentido y termina devorándose a sí mismo. En este registro, Venezuela se asemeja menos a una excepción histórica que a un capítulo más del gran relato continental sobre el caudillismo, la promesa redentora y su posterior degeneración.

En El otoño del patriarca, de Gabriel García Márquez, el dictador es una figura eterna y, al mismo tiempo, profundamente frágil que gobierna rodeado de silencio, miedo y simulación. Algo similar ocurre en los regímenes que, como el de Maduro, se sostienen no por consenso sino por inercia, propaganda y coerción. La caída, en este sentido, no sucede de golpe; ocurre cuando el poder deja de ser creído, cuando el mito se desgasta y el gobernante queda aislado incluso de su propio discurso.

Mario Vargas Llosa, en La fiesta del Chivo, muestra que las dictaduras no caen únicamente por la acción de los opositores, sino por la corrosión interna que provoca la violencia prolongada. El miedo, llevado al extremo, rompe los vínculos sociales y genera traiciones silenciosas. La crisis venezolana, marcada por el éxodo, la pobreza y la represión, nos recuerda esa atmósfera donde el poder parece omnipotente, pero en realidad ya está condenado por su incapacidad de ofrecer futuro.

Finalmente, la literatura latinoamericana también enseña que la caída del dictador no equivale automáticamente a la redención del pueblo. En Conversación en La Catedral, Vargas Llosa plantea la pregunta esencial: “¿En qué momento se jodió el Perú?”. Venezuela enfrenta una interrogante similar. La salida de Maduro no borra las heridas ni reconstruye por sí sola la institucionalidad perdida; apenas abre la posibilidad de una reescritura colectiva.

Así, la caída de Maduro puede entenderse como una escena más del gran ciclo narrado por la literatura latinoamericana: el del poder que promete salvación, deriva en control y termina en ruina. La literatura no predice el futuro, pero ofrece una advertencia constante: ningún régimen que sustituye la justicia por el miedo logra sostenerse indefinidamente.


  • Arturo Argente
  • Tec de Monterrey, Campus Toluca.
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