Pagar o ser el producto, dilema digital

Puebla /

Durante más de una década asumimos que las redes sociales debían ser gratuitas. Abríamos una cuenta, compartíamos ideas, fotos, opiniones, y a cambio aceptábamos —casi sin notarlo— un intercambio silencioso: datos, hábitos, tiempo. No lo cuestionábamos demasiado porque parecía un trato justo. Pero quizá nunca lo fue del todo.

En 2023, Elon Musk agitó esta conversación al asegurar que, en el futuro, las únicas redes sociales que importarían serían las de pago. Su argumento no era ideológico, sino práctico: cobrar, aunque sea poco, permitiría reducir bots, cuentas falsas y redes de desinformación, un problema que se ha agravado con la inteligencia artificial. ¿Fue una provocación más del hombre más rico del mundo o una advertencia adelantada a su tiempo?

La realidad es que X Premium no se convirtió en un fenómeno masivo. Sin embargo, el movimiento abrió una puerta que otras plataformas no tardaron en cruzar. Meta empuja Meta Verified; LinkedIn amplía su oferta Premium; y YouTube refuerza su modelo de suscripción. Todas siguen dependiendo de la publicidad, pero cada vez reservan más funciones para quienes pagan.

Aquí aparece una frase incómoda pero vigente: “si el producto es gratis, el producto eres tú”. Durante años, ese fue el corazón del modelo digital. El valor no estaba en el usuario como cliente, sino como insumo. Pero ¿qué ocurre cuando las plataformas empiezan a cobrar? ¿Estamos pagando por mejores funciones o por recuperar algo de control sobre nuestra experiencia digital?

Es difícil imaginar redes sociales completamente cerradas tras un muro de pago. Su valor económico sigue estando en la masividad. Si obligaran a pagar, muchos usuarios simplemente migrarían a la siguiente aplicación gratuita. Aun así, el modelo híbrido parece consolidarse: acceso libre, beneficios extra para quien puede —o quiere— pagar.

Tal vez Musk no tenía razón del todo, pero sí anticipó una transición. No hacia redes totalmente pagadas, sino hacia una nueva normalidad donde la gratuidad absoluta deja de ser la regla. Y en ese escenario, la pregunta clave no es si pagaremos, sino por qué estaremos dispuestos a hacerlo.


  • Arturo Manzano Nieto
  • Me puede seguir en twitter -por cierto, ya verificado-.
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