Sabias, seductoras, protectoras, estas serpientes habitan en la mitología y en la psique humana. Simbolizan temores y anhelos, encarnan la búsqueda y la trasformación.
El Rey serpiente, Muchalinda. Buda meditaba bajo la sombra del árbol de Bodhi, retado por sus propias abstinencias, por el acecho de los pensamientos y preguntas, se sumergía en su mente, convocando la paz de su espíritu. Las lluvias de la India son fuentes inmensas que ahogan la tierra. Caía una tormenta y el Buda seguía absorto en su ser. De las entrañas de la tierra surgió una enorme, hermosa y majestuosa serpiente, conociendo la misión de Buda se enroscó siete veces en el cuerpo de Buda y lo cubrió con sus siete cabezas. La mente es profunda como la tierra, la serpiente es la energía de la Kundalini, que recorre el ser uniendo la mente y el cuerpo. La serpiente protegió al Buda de sí mismo, lo aisló del exterior para concectarlo con su interior.
El árbol de Bodhi se refleja en el Árbol del Conocimiento y la Vida del Jardín del Edén. Los dos guardan a una serpiente. El árbol es punto de partida y final de un recorrido, en ese sitio el eje del mundo gravita en un presente eterno. En los relatos previos a la Biblia, la serpiente simboliza a la fertilidad, las mujeres colocaban ofrendas para que les otorgara sus bendiciones. La serpiente rompe las fronteras invisibles del Jardín y motiva a Eva a tomar una decisión, la primera en ese entorno ideal, que le revelará la fertilidad, la naturaleza de su cuerpo y de la existencia. La serpiente es la transformación de Eva que abandona el limbo de sus días para darles realidad. El conocimiento llegará a través de los sentidos, hasta ese momento dedicados a un esparcimiento ocioso. El dolor, no es un castigo, es el aprendizaje a través de los errores. La serpiente es una mujer y es Eva misma, es el diálogo con su propia psique, ella la contiene, la suya es la desobediencia de despertar de la abducción de la ignorancia.
El veneno mortífero de los océanos agitados por los demonios se convirtió en el poder de Shiva, que para mitigar su destrucción bebió sus aguas. El color de su piel cambió, las venas absorbieron la sustancia y Shiva se mantenía inmutable. De las profundidades surgió la Serpiente Vasuki y agradecida se enredó en su cuello. Esa serpiente es la Kundalini, la fuerza que recorre el cuerpo desde la base de los genitales hasta la coronilla de la cabeza. Shiva al dominar el miedo y el ego, al ofrecerse en sacrificio, despertó toda su energía sepultada en las profundidades de su propia psique. Esas aguas turbulentas y envenenadas de la mente nos impiden estar en paz. La salida es beber de su veneno, enfrentarlo y encontrar la paz de esa serpiente que llevaremos como símbolo del miedo derrotado.
Sabiduría, fertilidad, protección, valor, energía, la serpiente está en nuestro ser, es manifestación del vacío y del origen.