Argentina cayó ante una muy superior España en la final de futbol. La plaza de Cibeles, en la colonia Roma norte, y la explanada de la Independencia, lucían repletas de aficionados festejando el triunfo de España. Recordé el Mundial de 1986 en que los mexicanos agasajamos el triunfo mundialista de Argentina, país querido y hermano.
Hemos sido un pueblo generoso con la Argentina. En los años 70 recibimos miles de exiliados que nutrieron la academia, las organizaciones de la sociedad civil, la intelectualidad y la defensa de los derechos humanos. México recibe a decenas de futbolistas que adoptan nuestro país como su nueva patria y en general muchos argentinos vienen a probar fortuna profesional.
Mi pregunta por qué nuestro ánimo en este mundial cambió de manera radical ¿Por qué los mexicanos quisimos el triunfo español? Sin duda, las declaraciones del periodista argentino Eduardo Feinmann, en las que afirmó "detestar a los mexicanos”, radicalizaron la postura en contra de Argentina. Fue una bomba mediática. Un admirado amigo que reside en Buenos Aires me señaló que “Eduardo Feinmann es nadie” otro reconocido analista social me indicó que “Feinmann es uno de los principales voceros de la ultraderecha que apoya a Trump y odia a la presidenta de México”. La reciente polémica protagonizada por el periodista argentino es una muestra de la incitación gatillera. Sus comentarios xenófobos provocaron una fuerte discusión sobre los límites del discurso mediático.
Las redes sociales han trascendido las fronteras geográficas y legales de cualquier país. Al operar de forma digital y sin limitaciones físicas, estas plataformas acaparan debate público. Muchos colegas afirman que, manipulando los algoritmos, los posicionamientos de Feinmann se viralizaron y expandieron artificialmente en las redes mexicanas. La respuesta no tardaron. Periodistas, líderes de opinión, actores de la farándula, youtubers y hasta la presidencia de la República reaccionaron.
En general las respuestas fueron más patrióticas y emocionales que políticamente racionales. En el fondo hay una campaña digital conspirativa para atacar a la 4T. Milei que ha tachado a AMLO de ignorante y a los mexicanos de idiotas, financia con millones de dólares una red tecnológica para desprestigiar y sembrar tergiversaciones no solo contra Sheinbaum sino contra Gustavo Petro y Lula, quien tiene ya elecciones presidenciales en puerta.
El futbol es más que futbol, es un espejo de la vida política. Pese al reclamo por los abusos de la conquista, los mexicanos apostaron ahora por España y miran con desconfianza al gobierno argentino ¿y sus ciudadanos?