Posteando

Los dos Papas

Bernardo Barranco

El problema no es el Papa sino el pontificado, rezan los conocedores de la Iglesia católica. La aguda crisis de la Iglesia ha incidido en los últimos pontificados. Esta es parte de la trama de la película de Netflix titulada “Los dos Papas” que en diciembre se exhibirá en diferentes salas del mundo. “The two Popes” está protagonizada por Anthony Hopkins y Jonathan Pryce cuyos diálogos recrean una mirada íntima justo en el momento histórico como fue la renuncia de Benedicto XVI y el conclave de 2013 que elige a Mario Ber goglio como su sucesor. 

Un periodo dramático que evidenció las enormes fracturas de la Iglesia en Roma y una curia corrupta. El film no intenta explicar la crisis de la Iglesia, solo la refleja en sus principales personajes. La crisis impacta su intimidad. Dirigida por reconocido director brasileño Fernando Meirelles (Ciudad de Dios, El Jardinero fiel), la película exalta el lado humano de Francisco y su compromiso por una Iglesia más abierta por los pobres y por la justicia. La diferencia ente la Iglesia de Benedicto XVI y Francisco es tan evidente como el día y la noche. 

Y por el bien de la Iglesia, Benedicto XVI elige a Bergoglio su sucesor. El modelo de Benedicto ha fracasado. Así, lo designa como su relevo al estilo del PRI mexicano, es decir, por el dedo de Dios; el hecho expone sus rasgos subjetivos y espirituales. A pesar de las divergencias, ambos Papas son hombres de la misma Iglesia y ambos convienen acuerdos para introducir reformas en cabezadas por el Papa latinoamericano. 

El film es una alusión a la presencia de la Iglesia en el mundo. En la película es inevitable la referencia a la guerra sucia en Argentina en los años setenta. Y al papel ambivalente del joven jesuita Bergoglio. 

El tratamiento a la tragedia argentina fue ambiguo como lo fue en la realidad. Una jerarquía cercana a la dictadura y un Mario Bergoglio, superior entonces de los jesuitas, pudo haber hecho más por las víctimas.

 Enfrentado a los curas jesuitas progresistas, con los años Francisco se atormenta. Se siente en falta y Bergoglio, en sus confesiones, en un diálogo imaginario, se siente en pecado. También se ve su juventud, enamoradas, gusto por el tango, las pizzas, el fútbol, etc. 

El centro es el fuerte vínculo que existe entre ambos Papas. Cómo Benedicto y Francisco se entienden a pesar de ser antagónicos, uno mundano y otro teólogo intelectual, se hermanan en medio de una Iglesia en llamas.

OPINIONES MÁS VISTAS