Para nadie es un secreto que el crimen organizado desde hace décadas ha penetrado nuestras esferas de vida social, cultural, empresarial, política y hasta religiosa.
Preocupa en verdad su intromisión en los procesos electorales, porque enchuecan la democracia. ¿Qué condiciones favorecen la violencia electoral? La violencia es una herramienta de manipulación política tanto para los candidatos como para la intención del voto de los ciudadanos.
Las elecciones intermedias son muy distintas a las federales donde se elige presidente. Se votan mil 700 presidencias municipales, junto con sus respectivas sindicaturas, regidurías y concejalías en Ciudad de México; son elecciones a ras de tierra, por tanto, sus decisiones atañen la circunstancia y los intereses locales.
La memoria es corta, pero las elecciones del 2021 fueron las más violentas en la historia de México. El pánico civilizatorio del covid atrofió una reflexión más aguda y crítica del fenómeno de la irrupción del crimen organizado y la violencia. Se contabilizaron cerca de 728 agresiones graves y fueron asesinados 210 actores políticos vinculados a las campañas en todo el país, de ellos, 90 eran candidatos. Y lo peor es que la mayoría de los atentados quedaron impunes.
Violencia significa usar la fuerza bruta o psicológica para obligar a un candidato, individuo o grupo a doblegar su voluntad para favorecer los intereses e iniciativas del agresor. Esta coerción puede ser simbólica, verbal o física. El agresor puede ser también miembro de un partido o del gobierno mismo. Esta impostura puede caracterizarse por usar la fuerza del aparato represivo del Estado.
El Estado de México no escapa a la violencia electoral. Un diario de circulación nacional escribía en su editorial de 2021: “Las campañas electorales que terminaron ayer han sido de las más violentas en el Estado de México. Levantones, amenazas que impidieron el proselitismo en el sur del estado; candidatos baleados en Jilotepec y Tlalnepantla, además de confrontaciones físicas entre brigadas en Metepec, Chimalhuacán, Ixtapaluca, Huixquilucan y Nezahualcóyotl tornaron la contienda en una de las más ríspidas en la entidad”
La violencia del crimen organizado sigue preocupando en el sur mexiquense. Probablemente los delincuentes procurarán imponer a sus candidatos y vetar aspirantes no afines. En la zona sur del Edomex, las organizaciones criminales siguen inmersas territorialmente y es una región de disputa entre La Familia Michoacana, Los Caballeros templarios, Guerreros Unidos y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
El proceso requerirá mano firme de las autoridades electorales.