Alejandro Speitzer

Ciudad de México /

Escribo de él porque es un actor sensible con atributos para ser de los histriones más dotados del teatro nacional. Viene del cine, al contrario de aquel Humberto Zurita que surgió de la escena universitaria y terminó en Televisa. No tiene necesidad de ser figura teatral y con la obra de Jack Holden, Cruise. Mi última noche en la tierra, se convierte en una revelación. Podría estar mejor dirigido para quitarle pequeñas deficiencias y se entienda mejor el monólogo —ausencia de ritmo, tempo, silencios o efectos innecesarios—, y conseguir que la historia que cuenta resulte perfecta.

A pesar de eso, Alejandro Speitzer se impone como un actor de logros inalcanzables por generaciones dedicadas más al teatro, pero no consiguen figurar en cartelera. 

No es común hablar solo de un actor o actriz, pero debería. Como el caso de Gael García Bernal, recién premiado en Francia por su talento indiscutible. Los histriones son la médula del arte teatral o cinematográfico. Sin ellos no habría movimiento y muchas obras dramatúrgicas o guiones no serían más que papel escrito. Claro, necesitan un director con garra para arrancarles escenas que sean clásicas. Speitzer ha tenido mala suerte en el cine porque no hay un buen filme que lo distinga, salvo por su carita de guapo. El teatro brinda a Speitzer la oportunidad de explorar su fuerza actoral. Cruise relata el periplo que vivieron enfermos de vih en los 80 y el actor asume diversos papeles con maestría y estilo: personifica, canta, baila y no repite ninguna de sus caracterizaciones. No es poco. No cualquiera asume roles distintos en un monólogo de dramaturgia discutible, a pesar de su éxito en Londres. Toca las almas de los espectadores porque Speitzer es un actor natural, a pesar de prejuicios por ser “famoso”, galán y no hace teatro.

El mundo del arte necesita actores como Alejandro Speitzer, para que la gente llene salas vacías que hoy abundan en México. Marina de Tavira es otra actriz que, después de su éxito en Roma, el filme de Alfonso Cuarón, ansiamos verla en vivo. Se necesitan actores y actrices de primer nivel —como Blanca Guerra—, que jalen espectadores, no gente improvisada de la televisión, sin calidad actoral. Urge renovarse.


  • Braulio Peralta
  • juanamoza@gmail.com
  • Periodista, ensayista y editor. Autor de Otros nombres del arcoíris, El poeta en su tierra, diálogos con Octavio Paz, De un mundo raro, un libro de crónicas de sus personales viajes como corresponsal en España, y El clóset de cristal. Publica todos los lunes su columna La letra desobediente.
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