No importaría que sea trans, pero en este caso importa porque la comunidad LGBT+ tendría que pensarlo dos veces si la designara Morena como candidata en la alcaldía Cuauhtémoc. No lo digo yo, me amparo en los comentarios negativos que ha ganado Diana Sánchez Barrios a la pregunta de un histórico del movimiento de la diversidad.
Juan Jacobo Hernández escribió en Facebook: “Tiene una fortuna creada a partir del control de miles de ambulantes que le tributan derecho de piso en decenas de tianguis y aceras de la alcaldía. Es experta maiceadora repartiendo migajas a una cohorte de mujeres trans, especialmente de la tercera edad que son sus incondicionales. Puede pagar asesores políticos que le ayuden en su promoción, que conocen bien los vericuetos y las puertas que el propio partido ofrece a quienes pretenden ser postulados para un cargo de elección popular. No duden que hará una inversión millonaria embozada para movilizar a su público cautivo y a las facciones de la Unión Tepito que aún apoyan a su clan y conseguir miles de adhesiones en la encuesta. A pesar de su comprobada trayectoria de trácala, que los habitantes de la Cuauhtémoc no se sorprendan de que Morena la postule. ‘Ezdeke lo hizo como mandan los estatutos’. La flecha está en el aire…”
Morena debe saberlo. La mayoría de la comunidad no apoya a Diana Sánchez Barrios, tiene una reputación más que dudosa. Se sabe que su paso en la función pública es desastrosa. Que haya sido víctima de un atentado debería investigarse a fondo. Creemos que no va a ganar porque Morena debe recuperar la Cuauhtémoc; no con ella. Por mucho que aparezca en la foto con Clara Brugada, eso no da votos gratis. Y créanme, es tal la animadversión a ella, no sólo por parte del colectivo LGBT+ sino igual de la homofobia y transfobia que pulula en Ciudad de México. Hay en las filas de la 4T mejores opciones, Arturo Ávila es uno de ellos.
Juan Jacobo Hernández fue líder en los años 70 y 80 de un movimiento que viene de la izquierda y siempre ha estado cerca de las trans. Hoy es un líder moral con capacidad, razones e ideas para apoyar al colectivo LGBT+, desde luego, pero no a oportunistas que llegan a la política para servirse con cuchara grande.
Ser gay no otorga palomitas gratis.