La letra desobediente

El Río Escondido de María Félix

Braulio Peralta

Cuando recibí el Premio Ciudad de México en Palacio Nacional le dije a Carlos Salinas de Gortari que había estado allí interpretando a la maestra Rosaura Salazar en mi Río Escondido: cuando un presidente me encargó alfabetizar a un pueblo perdido del país. Gané el Ariel en 1948 por mi actuación. Aquí la crítica de cine me trató de la patada, pero en el extranjero, no: fue un filme aclamado y mi nombre y rostro apareció en múltiples idiomas. La dirección de Emilio Fernández y la fotografía de Gabriel Figueroa fueron, son insuperables. Hoy la cinta es considerada entre las 10 mejores de los 10 mejores directores del cine nacional. Perdón pero los críticos se equivocaron: demostré ser una artista no solo con guapura.

Rosaura enfrentó a un presidente municipal que era un cacique del pueblo donde la mayoría es indígena. Nada que no sepamos del maltrato y explotación a los auténticos dueños de esta tierra. Caciques que siguen existiendo. Analfabetos que siguen existiendo. Presidentes municipales que no dejan de esquilmar a campesinos… Por eso estoy feliz que mi Río Escondido haya sido remasterizada y la exhiban en Cineteca Nacional después de más de 70 años. Es un filme vivo, vigente, tan actual como las atrocidades que todos los días leemos en la prensa…

Un filme para estimular la esperanza y hacernos creer en la figura presidencial como el depositario de los bienes y males del país. La deuda con la educación, la alfabetización, sigue pendiente. El respeto a los usos y costumbres de los pueblos indígenas, siguen pendientes…Yo no sé qué puede hacer una actriz para que le hagan caso. Usé mi voz para reclamar derechos de mujeres, de mexicanos, de mi Ciudad de México. Hice poco: fui egoísta pensando más en mi carrera que en los problemas de mi país. Pero no me callé…

Rosaura es un reclamo a la Patria, a su nación, a México y sus presidentes. Que nadie se agache. Que nadie se afrente por ser mexicano. Levantemos la voz ahora, o silenciémonos para siempre. Un pueblo que no sabe leer y escribir no tiene futuro (5.5 por ciento aun es analfabeta, cerca de cinco millones de ciudadanos).

Hacen falta muchas Rosauras para acabar con la inequidad. Por si lo dudan, vayan a ver mi Río Escondido.

Braulio Peralta


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