Kathleen Clement

Ciudad de México /

Del realismo lírico al impresionismo y el abstracto, Kathleen Clement tiene una obra donde la naturaleza desaparece de su hábitat para permanecer, perenne, en su pintura. Creó por 75 años de los 97 que vivió, hasta el pasado 9 de febrero. Nacida en Nebraska en 1928, radicó en México desde los años 60 y dedicó su vida a conocer plantas y árboles, muchos hoy en peligro de extinción. Estuvimos en marzo en su casa estudio con su hija, la escritora Jennifer Clement, al inicio de las jacarandas que abrillantan de lila a Ciudad de México con su colorido inconfundible.  

Kathleen incorporó en su pintura elementos textiles y bordados indígenas, pero no fue mexicanista. Era de un lenguaje pictórico propio. Su última muestra en la Casa del Risco, en 2023, dotó a la naturaleza y el ambiente con un estilo sin nacionalismo extranjerizante, con colores únicos, de una pincelada sutil. Amaba este país y su cultura. Jennifer quería entregarle al pintor Guillermo Arreola “unas cajas con papel de todo tipo para pintar, con unos pinceles que Gunther Gerzso le dejó a mi mamá”. Las cajas traían una firma: “L. Rivera”. ¿Lupe Rivera, amiga de Gerzso? Sí, y de su hermana, Ruth Rivera. Uno nunca sabe por dónde llega la bondad de la amistad.

La tarde asoma al ventanal de la casa, al sur de la ciudad donde la pintora descubrió sus terrenos del arte. Las pinturas de Kathleen cobran otra dimensión con la luz. La conversación es tersa. Jennifer y Arreola han entablado una complicidad creativa porque hace años él traduce las novelas de la autora, desde La viuda de Basquiat hasta La fiesta prometida. Nos dice: “Escojan una pintura de mi madre”. Y salimos con los papeles de Gerzso y una jacaranda que ya ilumina nuestro departamento. Una obra donde el lila vibra, la tierra sostiene el árbol que florece en primavera y que nos acompañará eternamente. 

Al día siguiente de la visita a Jennifer fuimos a la exposición Gunther Gerzso. Algo en común con el pasado, en el Carrillo Gil, que recuerda 25 años de su partida. Los vasos comunicantes con la cultura mesoamericana se vislumbran. Recuerdo a Kathleen y se agradece no el regalo de su pintura y papeles de Gerzso, sino la fraternidad del arte. 


  • Braulio Peralta
  • juanamoza@gmail.com
  • Periodista, ensayista y editor. Autor de Otros nombres del arcoíris, El poeta en su tierra, diálogos con Octavio Paz, De un mundo raro, un libro de crónicas de sus personales viajes como corresponsal en España, y El clóset de cristal. Publica todos los lunes su columna La letra desobediente.
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