Ramírez Juárez: Rituales

Ciudad de México /

Al documental sobre Arturo Ramírez Juárez, Rituales, dirigido eficazmente por Alan Cabrera, le faltó poesía y pintura para que los testimonios en torno a la figura del imprescindible en luchas por el movimiento LGBT+ tuviera el calificativo de “espléndido”. Seleccionado por el Festival Fix México para clausurar sus trabajos, el evento pasó de noche por medios de comunicación, quizá hartos de tanta jotería...

Con entrevistas a Reyna Barrera, Díaz Arciniega, Reséndiz Oikión y Alejandro Miravete, son aportes al pintor y escritor que vivió a plenitud hasta su muerte, en 1987. Quedan sus libros: Puertas ocultas (Katún, 1982) y Rituales (Fondo de Cultura Económica, 1987). Y pintura entre coleccionistas, amigos y la que quedó con Rubén Fischer, su última pareja y productor del filme.

Cuando digo falta “poesía y pintura” es porque se necesita más investigación sobre el valor estético de su obra literaria y plástica. Murió con menos de 40 años (San Luis Potosí, 1949), pero dejó una estela de piezas con la impronta del homoerotismo: un combate a prejuicios de la época. Fue un adelantado a su tiempo. Fue a la primera marcha lésbico–gay en 1978. Era la imagen dibujística del movimiento. Y cuando nadie se ocupaba de lo trans, Ramírez Juárez da lecciones de cátedra sobre color y transpiración a lo diferente. Escribió Carlos Monsiváis en 1980: “¿Qué trazo más persuasivo de la vida mental que esas nalgas que continúan agitadamente los quehaceres del cerebro? De la cabeza siguen en orden ascendente las partes genitales y lo que se eleva hacia el infinito no son los pensamientos sino las zonas del deseo”.

No ha llegado la revancha a Ramírez Juárez. ¿Por qué? Porque no perteneció a grupos culturales que dominan el escenario literario. Porque era de extracción humilde y nunca accedió a ninguna canonjía estatal. Porque era un disidente social y sexual. Porque al colectivo LGBT+ le falta mayor defensa de su historia y el necesario homenaje a los procesos individuales que hacen, justamente, un colectivo. Porque falta más interés y presupuesto para

estudiarlo…

Pero se agradece el recordatorio del documental dirigido por Estrada, producido por Fischer. Loable, sí, pero insuficiente.


  • Braulio Peralta
  • juanamoza@gmail.com
  • Periodista, ensayista y editor. Autor de Otros nombres del arcoíris, El poeta en su tierra, diálogos con Octavio Paz, De un mundo raro, un libro de crónicas de sus personales viajes como corresponsal en España, y El clóset de cristal. Publica todos los lunes su columna La letra desobediente.
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