Ganar o perder la narrativa

Jalisco /

Se hizo viral un video de Kevin Spacey, quien antes de los señalamientos por abuso sexual, fuera un actor reconocido y respetado, después de esos señalamientos, una persona non grata para Hollywood. Justo sobre esa metamorfosis de su imagen pública dio un discurso frente a una comunidad universitaria; una de las contundentes lecciones de su disertación fue que en muchas ocasiones la narrativa vence a la verdad; la estrategia de comunicación se impone frente a la evidencia.

Ganar la narrativa es lograr que la mayoría de las personas a las que se quiera convencer adopten tu versión de los hechos como cierta, no solo se trata de sea tu verdad la más aceptada, sino que sea dentro del marco interpretativo, lenguaje y significados que se asocian al hecho o suceso que se propone (framing). Ganar la narrativa no solo es que crean lo que tú quieres que crean, sino que también estén convencidos del contexto, del enemigo, del color, de la situación, de la hora, lugar y sobre todo que sientan lo mismo que tú. Las emociones juegan un papel fundamental para ganar la narrativa.

El populismo es una estrategia política que busca ganar la narrativa todo el tiempo y todos los días; en términos de marketing político el objetivo principal de una agencia obviamente es ganar la narrativa, a veces se puede ganar con la verdad, otras muchas veces, se gana lejana a la realidad. Por eso, el populismo y el marketing político, mal hecho y sin sustancia, son un enemigo para la verdad y para la democracia. La verdad se diluye frente a la narrativa. El internet y redes sociales son unos grandes aliados para hacer triunfar la narrativa, spots, jingles, mensajes violentos entre amigo-enemigo y la polarización digital son solo ejemplos de lo anterior.

Un gobierno busca ganar la narrativa de estabilidad o de su propuesta política y utiliza todos los recursos necesarios para hacerlo, aunque la realidad no sea congruente. Un candidato busca crear un personaje, verse candidateable y ganar la narrativa, aunque su personalidad no se adapte al jingle. Una supuesta víctima busca sepultar al victimario en el basurero de la historia, ganar la narrativa, aunque la verdad judicial o los hechos no justifican el juicio. Pero en todos los casos la narrativa va acompañada del manejo de emociones, la necesidad de sentirse seguro, de sentirse identificado o indignado con la historia. En tiempos de guerra, ganar la narrativa es el objetivo principal, aunque la verdad se quede en la cuerda floja.


  • Carlos Aguirre
  • Consejero electoral del IEPC Jalisco
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