La semana pasada la inteligencia artificial fue uno de los temas más buscados y comentados en redes sociales y los medios de comunicación por la rebelión de robots y por las declaraciones alarmistas sobre el fin de la humanidad. Ante tal debate es posible tomar postura y sobre todo acción, en particular desde la función pública, ya sea electoral, legislativa o educativa; aquí algunos ejemplos de pasos que se pueden iniciar desde lo local.
1. Que las instituciones públicas emitan lineamientos del uso ético de la inteligencia artificial para establecer los límites y alcances del uso en la generación de documentos o su utilización para facilitar las tareas mecánicas. Eso es de urgencia inmediata y los órganos internos de control podrían ser auxiliares en estas tareas.
2. La labor educativa es fundamental en el uso y conocimiento de la IA, por ello, todas las escuelas deberían incluir ya programas de actualización y uso de los profesores, hacia los padres de familia y al estudiantado, no para incentivar su uso sino para identificar contenidos realizados con IA y proteger los datos personales.
3. En la arena legislativa, a nivel federal y local, falta explorar la creación de cargas fiscales para las empresas que explotan comercialmente sistemas de IA, no como un impuesto a la tecnología, sino como una contribución para compensar las externalidades sociales, laborales y ambientales que genera su desarrollo. Ahí el Estado, a diferentes niveles, en su libertad configurativa, también podría innovar.
4. En el ámbito electoral es preciso emitir criterios y medidas para disminuir los efectos de la desinformación en elecciones y sobre todo del uso de lenguaje tóxico y violento realizado por contenido producido por IA generativa que particularmente sufren en mayor dimensión las mujeres.
Todas estas acciones son de aplicación inmediata y no requieren una regulación constitucional o un gran consenso político, sino la voluntad política de las instituciones, escuelas, Congresos y, sobre todo, de las personas. Existe una postura ideológica que pareciera impulsar la resignación ante la IA como postura, pensar que es inevitable y que todos debemos padecer los efectos sin actuar ni poner límites: es una falacia, también existe la posibilidad de resistir, regular, controlar y, en especial, promover una postura crítica ante la IA en la vida cotidiana.