Justicia alternativa… ¿también electoral?

Jalisco /

Hace unos días, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, a través de su Sala Superior, convocó a autoridades electorales y judiciales a una reunión de trabajo para discutir un tema no tan explorado, pero profundamente pertinente: la aplicación de mecanismos alternativos de solución de conflictos en materia electoral.

La idea no es nueva. Desde 2001, en el Estado de México, los lineamientos sobre propaganda electoral ya contemplaban vías alternas para resolver controversias menores, como disputas por la colocación o retiro de propaganda. Más recientemente, en Nuevo León se resolvió anticipadamente una denuncia penal por violencia política de género mediante un acuerdo restaurativo; una disculpa pública a la candidata denunciante por parte del influencer denunciado dio por satisfecha su pretensión.

Estos antecedentes muestran que la justicia electoral no ha sido ajena al diálogo ni a la conciliación. La ruta que hoy propone la Sala Superior abre una discusión más amplia: ¿en qué conflictos electorales podría privilegiarse el acuerdo antes que la sentencia?

El debate revela límites claros. Hay etapas del proceso electoral que, por su naturaleza, no admiten negociación: la declaración de validez de una elección, el cómputo de resultados o la nulidad de casillas deben mantenerse bajo estrictos estándares jurisdiccionales. Sin embargo, no debemos cerrar completamente la puerta a mecanismos alternativos en otras etapas del proceso electoral.

Incluso en asuntos sensibles, como la violencia política, siempre que exista consentimiento libre de la víctima, o delitos electorales menores, podrían explorarse soluciones restaurativas que reduzcan la litigiosidad, eliminen la revictimización y fortalezcan una justicia más pronta y efectiva.

Incorporar estos mecanismos no sólo implica eficiencia institucional. Supone trasladar a la justicia electoral principios esenciales de la democracia: el diálogo, la deliberación pública y la tolerancia. Resolver conflictos también puede significar reconstruir relaciones políticas y comunitarias.

En tiempos de discusión sobre una nueva reforma electoral, quizá valga la pena imaginar una justicia electoral que no sólo sancione, sino que también repare y concilie. Innovar democráticamente también consiste en aprender a resolver desacuerdos sin convertir cada diferencia en un litigio.


  • Carlos Aguirre
  • Consejero electoral del IEPC Jalisco
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