La fuerza del IEPC Jalisco

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En una entrevista después del proceso electoral de 2024 en Jalisco, Mauricio Merino afirmó que el IEPC es insustituible. Y lo es.

Permítanme una analogía mundialista: tanto en la cancha electoral como en el fútbol, el árbitro es insustituible. Sin él no hay partido. De la misma manera: sin una autoridad electoral autónoma no hay elecciones confiables.

Antes de salir al campo, los equipos aceptan y, entre ellos, validan las reglas del juego. Al hacerlo, depositan su confianza en quien deberá aplicarlas de manera imparcial. Durante el partido, el árbitro valida goles, sanciona faltas, muestra tarjetas y toma decisiones que inevitablemente generan inconformidades. A veces sus resoluciones le parecen justas a un equipo; otras, no. Pero su función no consiste en agradar a unos u otros, sino en hacer valer las normas previamente aceptadas por todos.

Por eso suele ser la figura más cuestionada del encuentro, el más odiado. Recibe abucheos de una afición y, minutos después, de la otra. Sin embargo, su responsabilidad consiste precisamente en no dejarse influir ni por los aplausos ni por las críticas. Si modifica sus decisiones para satisfacer a la tribuna, deja de cumplir la función principal.

Algo similar ocurre con las autoridades electorales. Su legitimidad no proviene de complacer a los actores políticos ni de coincidir con el sentir del momento; proviene de aplicar imparcialmente las normas que los propios actores políticos han determinado para organizar la competencia democrática.

Por eso las elecciones en Jalisco han podido realizarse durante décadas y podrán seguir celebrándose en el futuro. Porque existe una institución encargada de garantizar que las reglas se respeten y que la contienda política pueda desarrollarse en condiciones de certeza, legalidad e imparcialidad.

Hay quienes hablan del IEPC pensando únicamente en sus consejerías. Es un error. Como ocurre en el fútbol moderno, donde el trabajo arbitral depende de jueces asistentes, cuarto árbitro, VAR y equipos técnicos, la fortaleza institucional descansa en un esfuerzo colectivo.

La verdadera fuerza del IEPC está en su personal. En quienes preparan y organizan los procesos electorales, desarrollan los mecanismos de participación ciudadana, promueven la educación cívica, garantizan el ejercicio de los derechos político-electorales y hacen posible que cada etapa del proceso electoral se realice con profesionalismo y certeza.

Ahí reside su carácter insustituible. No en una persona ni en un cargo, sino en una institución construida durante décadas por mujeres y hombres que sostienen diariamente la vida democrática de Jalisco. Eso es lo que hay que cuidar.


  • Carlos Aguirre
  • Consejero electoral del IEPC Jalisco
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