El espejismo de la “moda rápida”

Estado de México /

El consumidor promedio adquiere 60 por ciento más ropa que hace 15 años. Ahora la desecha en la mitad del tiempo(ONU, 13/07/18).

Cada año se compran más de 80 mil millones de prendas en todo el mundo, 400 por ciento más que hace dos décadas (CNN, 22/05/15).

La “moda rápida” o “fast fashion”toma elementos de otros diseñadores, acorta los tiempos y gastos al máximo para tener precios más accesibles, con implicaciones para el planeta y los trabajadores. Los artículos se ven bien pero duran poco y su calidad es cuestionable.

Primero, ¿adictos a las compras?

La producción mundial de ropa se duplicó de 2000 a 2014. Periodo que coincide con el auge de la moda rápida(Greenpeace).

Cambiaron los hábitos de compra. Para vender más y crearle una necesidad al consumidor, establecieron hasta 52 micro temporadas con sus propios modelos (UNECE, 05/03/18).

Con prendas baratas que parecen “exclusivas”y al sentirse desfasados por la llegada de nuevas tendencias en tan poco tiempo, los clientes se despreocupan de su economía porque estrenan más sin tener conciencia de cuánta ropa acumulen, desperdicien o tiren (Huffpost, 28/10/14).

Segundo, el riesgo para el medio ambiente y la salud.

La producción algodonera usa 25 por ciento de todos los insecticidas en el planeta y 11 por ciento de los pesticidas (ONU, 14/03/19).

La industria de la moda genera más emisiones globales de carbono, que el transporte marítimo y todos los vuelos internacionales juntos.

Las fibras sintéticas que utiliza buena parte de la moda rápida generan gases como el óxido nitroso, que es 300 veces más dañino que el dióxido de carbono (Forbes, 03/12/15).

Tercero, bajo precio con alto costo social.

En 2013, colapsó el complejo textil Rana Plaza en Bangladesh, que dejó mil 129 muertos y dos mil 500 heridos. Ocho de cada 10 trabajadoras tenían entre 18 y 20 años, laboraban 100 horas a la semana y una principiante ganaba 12 centavos de dólar por hora (El País, 10/04/17).

Hay marcas cuestionadas por fomentar la explotación laboral que está cerca de la esclavitud, el trabajo infantil y condiciones peligrosas por el uso de químicos tóxicos o hasta cancerígenos, que son vertidos en el agua o quedan impregnados en los productos(Greenpeace).

Opciones responsables. Los fabricantes de “moda sostenible” o “slow fashion”usan colores básicos, materiales más duraderos, son conscientes medio ambientalmente y tienen procesos más éticos y transparentes.

Reduzcamos nuestro consumo, reciclemos y reutilicemos. Al ponernos la ropa 50 veces, en vez de cinco, como las prendas de moda rápida, reducimos 400 por ciento la emisión de carbono por pieza en un año (MS Barcelona-Forbes).

Que vestirnos no represente un riesgo para la humanidad ni para el planeta.

Twitter: @carlosjguizar

  • Carlos J. Guizar

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