¿Quién está detrás de uno?

Estado de México /

En la más reciente colaboración hacía referencia a quienes habían perdido la vida en el acontecimiento ocurrido en Jalisco, y que retumbó en muchos puntos de nuestro país, con el antecedente de la herida que significó el Rancho Izaguirre. Mismo protagonista con diferente guion.

Dolor, miedo, desesperanza, angustia, vergüenza y tantos otros sentimientos, tantas emociones inhibidas experimentamos con esos dos acontecimientos en las que muchísimas personas, estoy segura, se preguntaban al unísono ¿Por qué?

Pareciera que la pregunta es ingenua.

Hasta el cansancio hemos recibido información del gobierno, de especialistas, de columnistas, vamos, hasta del extranjero opinan, pero creo que ninguna de ellas dan respuesta plena a la pregunta ¿Por qué? dinero, poder, resentimientos, extravagancias… ¿Qué es lo que impulsa a un humano a trasgredir de esa forma a un semejante, romper todos los limites para conseguir beneficios económicos en principio? ¿y luego? ¿Acaso esto es suficiente como para romper la barrera de los valores de empatía y solidaridad con el semejante, sin mencionar los condicionantes religiosos que cada quien tenga?

Siguen las preguntas, son estas como una matrioska donde pareciera que se da respuesta a una pregunta y al descubierto sale otra, y otra. Lo grave es que estas preguntas están vinculadas a vidas humanas, con historias, con emociones, sentimientos y ausencias.

Confieso, queridos lectores, que de todas las colaboraciones que nuestro diario MILENIO me ha dado la oportunidad de escribir, esta es la que más me ha causado dolor y dificultad, para dejar plasmadas mis emociones al presionar cada una de las teclas.

Les aseguro que no exagero, es lastimoso, muy doloroso, saber que esto ocurre en nuestro hermoso y amado país todos los días.

Y por favor, no vaya usted a pensar que soy anti-algo, en absoluto, cada una de las líneas escritas aquí están lejos de alguna filia o fobia política. No me parece ético, bajo ninguna circunstancia, justificar el manejo político de un tema que desangra a todos los mexicanos, sin embargo, tenía una enorme necesidad de escribir sobre ello, por vergüenza, por empatía… por amor a México.

Al momento que escribo estas líneas, me respondo a la pregunta que da inicio a esta colaboración, y en mi caso, como en el de millones en estas tierras, declaro que es la decencia de sabernos con valores, y es el amor a los otros, a nosotros, que somos uno mismo, el que nos sostendrá para salir de esta.


  • Carolina Monroy
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