¿Somos?

Estado de México /
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Como seguramente saben, queridos lectores, hace algunas semanas se reconoció a SOMOS MÉXICO como partido político nacional, que no es otra cosa que oficializar la voluntad de miles de mexicanos de organizarse para la disputa por el poder, que en el entender del partido no es otra cosa que acceder a los mecanismos que tiene el Estado mexicano para cambiar la organización del país en benéfico de todos los ciudadanos, bajo lineamientos éticos y proyectos viables, en un marco irrenunciable de rendición de cuentas.

Este esfuerzo ciudadano no contó con alianzas inconfesables o vergonzosas, a la mirada de los ciudadanos que participaron. Creo que este esfuerzo electoral logrará pasar la aduana de las elecciones del 27, no me atrevo a afirmar el porcentaje, pero sí que el mensaje de la necesidad de reconstrucción de todos los órdenes sociales de nuestro país encontrará un eco en las conciencias de millones de mexicanos que verán en este partido la pequeña flama de esperanza que hoy ningún partido político puede reivindicar.

Ninguno.

Y precisamente esa esperanza secuestrada por el discurso oficialista es lo que teme el poder.

En días pasados las autoridades electorales instruyeron a la dirigencia de este partido cambiar de nombre y color, bajo argumentos “legaloides” que obligaron, bajo amenaza de pérdida del registro, a cumplir con este mandato.

Se asumió la instrucción con disciplina y responsabilidad, pues no se deber poner en riesgo la voluntad y la necesidad que existe en la conciencia de pertenecientes a MÉXICO de impedir que este nuestro país se nos desmorone entre las manos.

Con seguridad quienes nos identificamos con el amor por nuestra tierra, nuestras costumbres y el sentido profundo de familia que existe en infinidad de lugares de nuestro país, nos sentimos parte de un equipo nacional en el que SOMOS MÉXICO les da un sentido de pertenecía.

Hoy, SOMOS no es una fuerza que le dispute el poder al partido oficial ni a sus personeros, es un partido nuevo, de ideas, de energía, que construye con el esfuerzo de sumar a más, la mística que destaca a los soñadores, los luchadores que cambian las cosas, modifican las realidades y salvan los hogares.

Y esa es la razón de perseguir a ese partido: el oficialísimo le teme a que se encienda la flama de la esperanza y se convierta en un incendio en la pradera.

Así SOMOS quienes amamos MÉXICO.


  • Carolina Monroy
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