Corazones para todo momento y ocasión

  • Malas compañías
  • Celeste Ramírez

Ciudad de México /

Hoy el amor se reduce a dos aspectos: WhatsApp y emoticones. Las nuevas formas de relacionarse están basadas en lo inmediato y en una serie de caracteres que expresan —sin que medie la palabra— los estados anímicos o las emociones.

Al teclear el símbolo “<” unido a un “3” se envía un corazón palpitando, lo que, en la mayoría de las culturas, incluyendo la cibernética, simboliza amor, te amo o lo, lo o le amo.

En la mensajería instantánea se permiten más de 800 emoticones/emojis y símbolos. Cada uno son los nuevos significantes y significados para el proceso comunicativo del chat.

En un mensaje instantáneo, el amor se expresa a través de corazones de colores y caritas felices, gozosas y enamoradas.

Fluyen las manifestaciones de besos intensos o discretos, e incluso la más recurrente representación simbólica del desamor: un corazón partido, al estilo del español Alejandro Saénz.

Cada color es un mundo y en el mundo digital los corazones enviados por el chat revelan el estatus de la relación amorosa: corazón amarillo significa amor puro, verdadero, honesto; el corazón azul habla de la tristeza; el morado es para señalar el amor prohibido. Los hay verdes que nos remiten a la envidia (del amor) y rojos que nos hablan de la pasión.

Hoy ya nadie se concentra en los motivos: alguien nos puede informar de una ruptura amorosa enviando un corazón roto, seguido de una carita de llanto. A la inversa, una extraordinaria noticia se representa por dos corazones entrelazados que significa un amor correspondido.

El uso del tradicional corazón flechado por cupido nos avisa que nuestro interlocutor/a (vía mensaje) acaba de enamorarse. Y de acuerdo con el código emoticón, le debemos contestar con una “carita de asombro”: dos puntos y una “o”.

La rapidez del mensaje nos indica que el romanticismo está cifrado en nuevos códigos: hoy, parece ser que tienen más peso dos “palomitas azules” que el discurso tête à tête (de frente y en lo privado): hoy el olvido está representado por algo que se llama “dejar en visto”.

Hoy las palabras sobran. Porque el amor es instantáneo, inmediato e intermitente. Pende de la conexión a internet: de un mensaje a otro (en un parpadeo) el amor puede ir del “sexting”, al desamor cibernético: el “ghosting”, que es una cruel forma de olvido.

Todo, todo, a través de un clic.


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