El semáforo

  • Malas compañías
  • Celeste Ramírez

Toluca /

Para el semáforo hay usos diversos pero el principal -ya lo dice cualquier tratado urbanístico o normas y señalamientos de tránsito- se trata un aparato para organizar y regular la circulación vial tanto de automóviles como de peatones.

El semáforo establece los turnos viables para evitar el caos o congestión vial y, sobre todo, la posibilidad de los accidentes que podrían llegar a ser mortales.

Está constituido por el uso de tres luces básicas y de ordenanza universal: rojo, detenerse; amarillo o ámbar, advertencia del próximo cambio de color y disminución de velocidad; y el verde que indica avanzar.

Basando en las señales utilizadas para controlar el tránsito ferroviario, el ingeniero John Peake Knight diseñó el primer semáforo, el cual fue instalado en la ciudad de Londres, en diciembre de 1868. Pero no tuvo un uso generalizado y hasta principios del siglo pasado fue cuando se recuperó la idea.

El aparato, a la largo del tiempo,ha sufrido cambios hasta llegar al sofisticado sistema que tiene, y ha tenido, como último fin organizar la movilización vial y proteger la vida de las personas ya sea que éstas vayan sobre ruedas o a pie.

Por convención social internacional cuando el semáforo marca rojo, la señal indica que debemos realizar un alto total; pero hay quienes hacen caso omiso de la ordenanza, a expensas de la integridad física de quienes circulan por las calles, avenidas o de quienes confiadamente atraviesan un cruce.

Hay tratados históricos y urbanísticos en torno al semáforo y su evolución. La pertinencia y universalidad han permitido transportarlo a otras actividades cotidianas. Por ejemplo.

Tenemos semáforos nutricionales o semáforos de la alimentación que son esos que promueven un consumo sano, variado y suficiente, y que en rojo se recomienda poner un alto a los alimentos como el azúcar o las harinas blancas, entre otros, para evitar que se desarrolle sobrepeso y obesidad y los males que estas condiciones acarrean. También hay semáforos de la violencia, principalmente intrafamiliar que en rojo alerta sobre el abuso y el peligro.

Hoy, por la pandemia Covid-19 conocemos el ‘semáforo de la alerta epidemiológica’ (rojo, naranja, amarillo, verde) que indica las etapas para reiniciar las actividades.

En esta ‘covidianidad’, todavía seguimos en semáforo rojo, pero hay quienes le están apostando a la ruleta rusa de la infección. 

Quédense en casa.

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