El Informe: aplauso sarcástico

Jalisco /
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El martes pasado los mexicanos tuvimos una epifanía colectiva, masiva, nacional, unísona e ineludible.

Así, de la nada, en un día laboral como cualquier otro, en medio del smog, inundaciones, balaceras, narco políticos sin visa y desapariciones forzadas se abrió de par en par el espectro digital para lanzarnos como si fuera una riada, una revelación divina, ecuménica y contundente: vivimos en Dinamarca y no nos habíamos dado cuenta.

Como si fuera el ángelus, pero una hora antes -ya sabe, hasta los usos horarios son neoliberales-, a las 11:00 horas se hizo la luz, comenzó el mandamiento vertical, de arriba para abajo, recio y sin descanso, inobjetable e incuestionable.

En cuanto abrieron el micrófono celestial el pasado 1 de septiembre -oh, ciudadanos impíos que no merecemos a nuestras deidades terrenales que nunca se equivocan ni mienten- nos hicieron ver cuán ingratos somos con nuestros amados próceres del futuro.

Al principio parecía que el mensaje sería solemne, serio, hasta banda de guerra hubo para resaltar la felicidad verbal desbordada que estábamos por recibir a raudales.

Dato tras dato, cifra tras cifra, enfoque tras enfoque, la selecta concurrencia escogida y controlada comenzó a advertir que aquello que estaba escuchando estaba alejado de los humanos de a pie, que aquello que se exponía no podía ser de este valle de lágrimas y trenecitos de a peso, así que como mecanismo de defensa, a los pocos minutos aquellos leales copartícipes presentes poseídos por el dios Momo inventaron, espontáneamente, el aplauso sarcástico.

Sin que desde el púlpito lo advirtieran, de entre los cortesanos reunidos comenzó a brotar el aplauso irónico ante las referencias cada vez más despegadas de la corteza terrestre como esa de que no hay desabasto de medicamentos oncológicos “en los hospitales que tratan el cáncer -como no hay ninguno, no pude haber contenido cuando no hay continente”-.

Momo y Baubo aparecieron en las palmas cuando escucharon que estamos en la primavera laboral, que con ahorros crearon 30 mil plazas de burócratas federales y cuando presumieron al crecimiento del PIB comparando el trimestre del mundial con un trimestre sin mundial. Hay aplausos que ensalzan y otros, que exhiben. 


  • Celso Mariño
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