La CIA en Mx: Sin sorpresa

Jalisco /

La colaboración policial y de seguridad entre México y Estados Unidos es más sencilla de lo que cree la Presidenta.

Desde hace dos semanas Claudia Sheinbaum ha querido incriminar a la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, por haberse descubierto que en su estado operan agentes de la Agencia Central de Inteligencia, la CIA estadounidense, cuando, supuestamente, no tenían permiso del gobierno federal.

Es muy probable que sea cierto que no sabían nada porque, primero, el gobierno estadounidense desconfía ahora de la 4T y, segundo, porque este tipo de colaboraciones son muy usuales, según lo han externado algunos personajes que están o han estado en altos mandos de instituciones de seguridad y fiscalías.

La permanente capacitación y especialización entre instituciones y corporaciones de seguridad han provocado que se establezcan relaciones de amistad entre perfiles que van escalando en el campo de las fiscalías y policías no sólo de México y Estados Unidos, sino también de Canadá, España, Guatemala, Argentina o Francia entre muchos otros países.

Así que lo común es que un fiscal o alto mando levante el teléfono o escriba hasta por apps a sus conocidos en puestos similares, pero de otro país para pedirle, desde que le compartan información o le generen reportes o hasta que ubiquen a personas prófugas o que participen fuera de su jurisdicción en la investigación de sospechosos o de hechos relacionados con investigaciones policiales.

Claro que después se cubren las formalidades hasta diplomáticas si se trata de asuntos de alto impacto, pero no es que un país viole la soberanía de otro con este tipo de acciones, porque ambos lados están procurando –o deberían procurar– lo mismo: combatir a organizaciones criminales, muchas veces trasnacionales que son una amenaza o un peligro actuante para sus sociedades.

Además que la colaboración en estos temas forma parte de los acuerdos firmados por México en el marco de las relaciones económicas que sostienen los tres países de Norteamérica.

Lo raro, lo extraño no es que haya este tipo de colaboraciones, sino que se acuse violación a la soberanía nacional cuando, por otro lado, se cede la misma a cárteles de delincuentes en México.


  • Celso Mariño
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