Desde abril del 2023 platicábamos que el poder avasallador de Andrés Manuel López Obrador y del régimen morenista tenía solo un puñado de entes que sí podrían ser un contrapeso, incluso un riesgo para su proyecto de destrucción institucional y prolongación de su jetatura política en México.
La semana pasada hablamos del uno de ellos, las fuerzas armadas que se han ido alejando tímidamente de los pactos y costumbres de López. El segundo, los cárteles de la droga siguen dando muestras de que lograron tener el control de amplios territorios donde ejercen el poder político y someten al económico y en no pocas veces han atacado a allegados al régimen morenista a manera de desafío y recordatorio, como los ataques en 2000 a Omar García Harfuch o el asesinato de dos colaboradores cercanos de la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada.
Sin embargo, quien parecía menos probable de intervenir de manera abierta y frontal contra Morena comenzó a actuar desde hace poco más de un año y no habla español ni es mexicano.
Aunque desde la administración de Joe Biden comenzaron los escarceos con el gobierno de Morena luego que López Obrador se negó a colaborar con la DEA y aunque el golpe maestro fue el traslado del Ismael “El Mayo” Zambada a Estados Unidos, ha sido el presidente Donald Trump quien abiertamente ha acusado que al gobierno de México lo mueven los cárteles y que no combate el fentanilo.
Sin embargo, todo esto no se ha quedado solamente en declaraciones, sino que, en la realidad, se ha desatado una persecución policial en contra de políticos morenistas por parte del gobierno estadounidense.
El régimen morenista sabe que su permanencia en el poder está, ahora sí, en riesgo, por ello es previsible que se endurezcan las políticas internas de compra de votos, pero también de descalificación y anulación de adversarios por distintas vías.
La bestia se sabe herida y hará hasta lo inimaginable para aferrarse al poder político. Y lo está haciendo desde ahora y no solo con miras a las elecciones del 2027, sino para ya, porque trata de evitar que los torpedos trumpistas hagan más agua en el buque morenista.