Los sobrinos del tío Sam

Jalisco /

Donald Trump convocó a sus 12 aliados latinoamericanos para que avalaran la creación de su Escudo de las Américas, un plan de protección hemisférica en contra de los cárteles mexicanos.

Como todos sabemos, el Presidente estadounidense no invitó a Claudia Sheinbaum ni a los presidentes de Brasil, Colombia ni Cuba.

Fiel a su estilo disruptivo y provocativo Trump firmó una iniciativa que, bajo la bandera de una lucha contra el narcotráfico instaura una arquitectura militar regional que coloca a México en el ojo del huracán y pone a varios de los ejércitos latinoamericanos en una posición inédita: en vigilancia amenazante al gobierno de la 4T. 

Este escudo sin lugar a dudas que tiene algo innovador: es una coalición militar explícita, abierta y descarada para presionar a Sheinbaum y a su partido político para que combatan a los cárteles.

En gobiernos anteriores México y Estados Unidos acordaban pactos como la Iniciativa Mérida con la que la Unión Americana brindaba capacitación, armamento y recursos a nuestro país contra los cárteles, pero ahora no confían en el gobierno mexicano y hasta lo acusa de ser manejado por los cárteles.

No hay que perder de vista que previamente, hace un año, la administración Trump declaró a varios cárteles mexicanos como organizaciones terroristas transnacionales lo cual le permite atacarlas donde se encuentren y ya no solo con agencias policiales como la CIA o la DEA, sino con todo el peso de su Ejército, Marina y Fuerza Aérea.

La convocatoria a estos 12 países latinoamericanos es una jugada maestra para sacarle la vuelta, de momento, a la postura verbal de Sheinbaum quien dice oponerse a la intervención del ejército estadounidense en territorio mexicano, pero no ha hablado de qué pasaría si fueran militares de países hermanos.

Así, soldados de El Salvador, Ecuador, Argentina o Chile podrían participar en ofensivas contra cárteles mexicanos y ya no serían los “primos güeros del norte” los que hicieran el trabajo rudo en territorio mexicano, sino hermanos de sangre.

La 4T nunca vio venir que el Tío Sam tiene sobrinos morenitos al sur del continente ni que los iba a organizar para asediar… perdón “abrazarla”. Amor, con amor se paga.


  • Celso Mariño
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