Hace cinco meses era manejable la crisis del gobierno de Morena con el gobierno de Estados Unidos.
Hace cinco meses se hacía ver el peligroso rumbo que estaba tomando Claudia Sheinbaum y el futuro que le esperaba si persistía en proteger a morenistas por encima de salvaguardar los intereses de la nación (Peligrosa necedad, MILENIO, 10 de enero).
Hace cinco meses no había una declaración oficial ni directa del gobierno de Donald Trump en contra del entonces gobernador en funciones de Sinaloa, Rubén Rocha Moya.
Hace cinco meses solo eran sospechas y rumores los vínculos de Rocha y del alcalde de Culiacán con el Cártel de Sinaloa.
Hace cinco meses en las mañaneras se ufanaban de mantener una “cabeza fría” ante los señalamientos estadounidenses y de saber “capotear” los embates de Trump.
Hace cinco meses se les advirtió y hoy ya están justo en el punto de no retorno que no creyeron que iba a llegar nunca. No fallaron, lo sabían y les valió.
Hoy ya no es manejable la crisis por parte de Sheinbaum y su imberbe canciller.
Ahora la situación de Morena, primero, y de México después depende no solo de la Fiscalía de Estados Unidos, de su Departamento de Justicia, de su Departamento del Tesoro, de sus agencias policiacas como la DEA, el FBI o de la CÍA y de su embajador en México como hace cinco meses.
Ahora la situación de la 4T depende, y pende, de la Secretaría de Guerra y del Pentágono de Donald Trump.
La necedad sí fue suicida (MILENIO, 17 de enero) al grado que se tuvo que recurrir a López Obrador para tratar de aminorar el impacto doméstico, porque tanto la presidenta como AMLO saben que no incidirán en nada en el ánimo de Donald Trump.
El problema, lo decíamos en enero, no es que Sheinbaum defienda a narco políticos de Morena, sino que en su empeño ponga en riesgo no solo la soberanía sino hasta la integridad territorial y los recursos naturales e infraestructuras nacionales.
Las evidencias y la entrega directa de algunos de los señalados confirman el amasiato en que han vivido distinguidos políticos de Morena con el crimen organizado. Hace cinco meses eran dudas manejables, ahora son certezas demoledoras.
No juegue a perder todo, Presidenta, a perder lo que nos ha costado a todos los mexicanos. No es suyo.