Columna de César Faz

El primer semestre

César Faz

Concluyen los primeros seis meses de la presidencia de Andrés Manuel López Obrador. Desde hace dos décadas nos hemos preguntado cómo sería el México que AMLO quería diseñar, ahora podemos hacer un primer corte.

Comparto 10 lecturas generales del primer semestre de AMLO:

1. El tema anticorrupción sí es central. No solo por el caso Pemex, sino que acciones como la centralización en Hacienda de las compras o la activación de la Unidad de Inteligencia Financiera (van 46 personas detenidas por delitos fiscales y financieros) hablan de que el esfuerzo político y social invertido es enorme.

2. AMLO es alguien que va a poner su capital político en juego para pagar sus compromisos de campaña. Lo hizo con el NAICM y lo hizo con la reforma educativa, por nombrar dos ejemplos. Tiende a ganar sus apuestas políticas.

3. La ética pública. Desde la mudanza de Los Pinos a Palacio hasta el transportarse en vuelos comerciales… A propósito, el código de ética obradorista para el nuevo funcionario ya costó una secretaría de Estado.

4. La austeridad con “machete en lugar del bisturí”. Está claro que el compromiso con no endeudarse es tan firme como el rescate a Pemex y la entrega masiva de becas y pensiones. Esto ha llevado a un alto grado de tensión e incluso confrontación hacia al interior, desde médicos e investigadores hasta la dirección general del IMSS.

5. La gran apuesta económica es por el sureste y se refleja en cuatro grandes proyectos: Sembrando Vida, Tren Maya, Corredor Transístmico y Dos Bocas.

6. En política exterior se ha apostado por la mesura y la cabeza fría. Con Trump no nos enganchamos y en la crisis venezolana no hemos cedido a las presiones intervencionistas. La carta respuesta a la amenaza de los aranceles a las exportaciones mexicanas a EU va en la misma sintonía.

7. En seguridad (el gran tema por lo sensible y por lo difícil) ya está lista la Guardia Nacional, una fuerza policial-militar inédita que aspira a ocupar el territorio nacional de forma efectiva.

8. AMLO es, sobre todo, un presidente que no teme serlo. El cargo es por sí mismo extraordinariamente poderoso. Felipe Calderón, por ejemplo, usó sus poderes presidenciales —sin contrapeso alguno— para meternos en la guerra intestina más cruenta en un siglo. Peña Nieto usó toda la fuerza del Ejecutivo para suspender la vida legislativa con el Pacto por México. López Obrador usará todas las facultades (las constitucionales y las metaconstitucionales) para llevar a cabo su proyecto de cambio de régimen.

9. Asimismo, la velocidad en su toma de decisiones es vertiginosa tanto para adversarios como para su propio gobierno. AMLO marca la pauta y son los demás quienes tienen que adaptarse al ritmo de un Presidente que comienza a despachar a las 6 am.

10. La tensión y la confrontación pública son centrales en el estilo personal de gobernar de López Obrador. Quienes pensaron que eran formas de campaña cometieron un error. Es en los límites donde el Presidente se siente cómodo y relajado. Y es en donde los demás parece que están al borde de la locura.

Tras el semestre de arranque de la 4T queda claro que no estamos ante una sucesión más en el ciclo de presidentes de las últimas décadas. Pasada esta etapa veremos al proyecto obradorista echado a andar cada vez más a la velocidad que el Presidente de México imprime y exige. Pago por ver.

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