Caída del ‘Jardinero’, como tratar de domar a la Hidra

Ciudad de México /

M+.- La estrategia es clara y ya ha comenzado a surtir efectos: evitar la consolidación de nuevos liderazgos criminales, o dicho de otro modo: poner fin a la era de los grandes capos de los cárteles mexicanos.

La captura de Audias Flores Silva, alias El Jardinero, va en ese rumbo. Era uno de los dos nombres fuertes que sonaban para suceder a Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, como líder máximo del poderoso Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Su captura se logró en un operativo de las Fuerzas Especiales de la Marina, sin disparos, sin bajas, sin heridos. Y se concretó en Nayarit, uno de los estados donde El Jardinero tenía más influencia. Las autoridades estadunidenses lo ubicaban como un comandante regional del CJNG muy cercano a El Mencho, a cargo de las operaciones del cártel en estados como Zacatecas, Guerrero, Nayarit, Jalisco y Michoacán, además de territorios a lo largo de la costa del Pacífico.

El golpe a la estructura del CJNG se da sólo a dos meses del abatimiento de El Mencho. Y es relevante no sólo por el liderazgo dentro del CJNG, que se disputaba junto con Juan Carlos Valencia González, El R3 o El 03, hijastro de Oseguera Cervantes, sino por el rol que tenía en el control de narcolaboratorios y de las redes de logísticas para el tráfico de cocaína, heroína y metanfetamina hacia Estados Unidos. Aunque el hijastro asuma el mando del CJNG, como se afirma ya en algunas zonas de Jalisco, el CJNG quedó mermado con esta detención.

La estrategia es clara y ya se nota. Durante el primer año de gobierno de la actual administración federal, el Cártel de Sinaloa fue la organización criminal más afectada por las operaciones de seguridad, al grado que las detenciones de sus operadores regionales tienen un perfil cada vez menor, lo que muestra que no se está permitiendo que nazcan futuros capos. Los liderazgos actuales recaen en Iván Archivaldo al frente de Los Chapitos e Ismael Zambada Sicairos con La Mayiza, pero están lejos del mito que se construyó en torno a El Chapo Guzmán y El Mayo Zambada. Y su captura está latente, debilitados por la disputa intestina que mantienen en el Cártel y la presión constante de las fuerzas armadas.

En el segundo año de la administración, las miras parecen apuntar al CJNG. El Mencho era el último gran capo que operaba en el país, en el concepto que se construyó en los años 80. En el operativo del 22 de febrero cayeron otros cercanos a Oseguera Cervantes, como Hugo H, El Tuli, y Rubén Guerrero Valadez, hijo de Heraclio Guerrero, Tío Lako . Ya antes había sido capturado El Menchito , Rubén Oseguera González.

Todo parece indicar que la presión contra las organizaciones criminales continuará. Y vaya que hay tarea por delante. Ahí están los hermanos Hurtado Olascoaga al frente de la Familia Michoacana, y el Cártel Santa Rosa de Lima que se niega a morir en Guanajuato. Por ejemplo.

Pero la estrategia es clara. Tratar de domar a la Hidra y que cada cabeza de serpiente no se convierta en dos.

  • César Martínez
  • cesar53mtz@gmail.com
  • Periodista mexicano con más de 13 años de experiencia, especializado en temas de seguridad y derechos humanos. Actualmente es editor en seguridad en Milenio.
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