El cuento del narco Estado

  • Tiempos interesantes
  • César Romero

Ciudad de México /
Únete al canal de Milenio

“Érase una vez, en un reino muy lejano en el que un Pueblo Bueno sufría la maldición de un imperio voraz…”. No, no. Va de nuevo: “Acosado por las garras malditas del narcoterrorismo, México enfrenta el peor peligro de su historia”… Uhm, tampoco.

Con el ánimo de arrojar un poco de luz a estos tiempos interesantes, recupero ocho ejes de las narrativas cruzadas sobre el gran tema del momento desde las diversas trincheras de la polarización.

1.- “Esta crisis en nueva”. Falso. Podríamos remontarnos a los años 80 cuando el presidente Miguel de la Madrid, o a buena parte del sexenio de Felipe Calderón cuando un día sí y el otro también se señalaba a México como un “Estado fallido”. El hecho es que las acusaciones de corrupción contra los políticos mexicanos vienen desde, ¿desde siempre?

2.- “Los gobiernos de Morena son peores que los anteriores”. Imposible saberlo. Para empezar por el factor tiempo. Contra 76 años del régimen priista o los doce del panismo, los 8 años del morenato no permiten una comparación justa. ¿Inseguridad?, ¿estancamiento económico?, ¿casos sonados de corrupción?, hasta ahora lo único objetivamente distinto es el color de las banderas partidistas.

3.- “El sistema judicial de Estados Unidos representa una amenaza mayor contra los políticos corruptos mexicanos”. Verdadero. Igualito que en el proceso penal a Genaro García Luna –tan cacareado por la Cuarta Transformación-, los señalamientos contra una amplia lista de personajes cercanísimos al ex presidente Andrés Manuel López Obrador tienen sustento en casos construidos por, entre otras, la poderosísima Corte del Distrito Sur de Nueva York, como el de “los 10 de Sinaloa” o los archi anunciados en contra varios gobernadores, secretarios de Estado y hasta un ex presidente de Morena.

4.- “El gobierno de Estados Unidos actúa de buena fe”. Falso. Comprar la propaganda estadounidense a estas alturas del partido no es ingenuidad, sino lo que le sigue. Los desplantes imperiales y el pragmatismo más brutal del vecino del norte son abrumadores. Su récord de pactar con criminales –e incluso crearlos--, es contundente. Desde el Osama Bin Laden y Sadam Hussain a los carteles de la droga y los dictadores más brutales.

En el fondo, el “narcoterrorismo” es una etiqueta. Una nueva excusa para eludir los demonios internos de un sistema profundamente fracturado. Vale la pena enfatizarlo: esperar honestidad, democracia y libertad de un gobierno encabezado por el señor Donald Trump es punto menos que imposible.

5.- Entonces, México puede salir adelante construyendo un “gran muro” que nos separe de Estados Unidos. Falso. En cualquier análisis mínimamente serio, resulta evidente lo absurdo del planteamiento. En este caso, geografía es destino.

6.- “La causa de todos nuestros males se encuentra en la división política interna”. Falso. Aunque la polarización es un factor medular en la incapacidad del gobierno para responder con eficiencia a los embates del aparato político, propagandístico y judicial estadounidense, resulta obvio que el principal promotor de ruptura al interior de nuestro país ha sido López Obrador. Del “¡no me vengan con que la ley es la ley!” y el “¡al diablo con sus instituciones!” surge un claro modelo de populismo que desde cierta izquierda terminó por comportarse de manera muy similar al extremismo de derecha del señor Trump. Y lo peor de todo, en ambos casos hasta ahora ha sido exitoso para sus promotores.

7.- “Con su enorme base social y un encendido patriotismo, la 4T está blindada contra todo”. No necesariamente. La brutal dependencia económica con el vecino del norte (aunque le llamemos interdependencia en los hechos funciona igual) y la abismal asimetría en fuerza bruta colocan a México y su gobierno en una posición de fragilidad extrema.

Además, no deberíamos olvidar que hace 12 años la fuerza electoral de Morena no llegaba ni al 8.5 por ciento de los votos. Incluso su actual mayoría abrumadora es producto de una serie de artifugios y mañas propias de lo más rancio del viejo régimen. De ahí a tener asegurado un reinado de mil años hay mucho trecho.

8.- “Ya no podemos estar peor”. Falso de toda falsedad. Al catastrofismo cuasi natural del juego político y el circo mediático, debemos anteponer la memoria básica: la invasión militar de 1846-47, la espiral de caos y muerte de nuestra venerada Revolución Mexicana, por ejemplo.

Ya paso la tregua mundialista. Nuestra presidenta pudo entregarle el balón de Oro al mediocampista español, Rodri Hernández. La libramos en la nueva ráfaga de aranceles de Estados Unidos contra el resto del mundo. Y vendrá lo que vendrá: para felicidad de “los crazies” de la Casa Blanca, operativos relámpago contra otro político “narcoterrorista” latinoamericano (Nicolás Maduro fue el primero). Para gusto de los ultras del movimiento morenista, plazas llenas con consignas viejas. Y para los cronistas del caos, más tiempos interesantes para contar.


Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite