Nada más justo que los mexiquenses radicados en el extranjero puedan ejercer el derecho a votar en la elección de gobernador. El no estar físicamente en la entidad no significa que no les interese el futuro de esta región, donde siguen sus familiares y a donde algún día regresarán, ya sea obligados o por voluntad propia.
Tanto les importa que sostienen muchos de los municipios con las remesas enviadas. Su esfuerzo laboral en países como Estados Unidos ha servido para inyectar recursos en sus comunidades de origen, reactivar la economía y, en mucho casos para hacer obra pública. Sin ellos habría mayor pobreza y marginación.
Tan sólo en 2015 enviaron mil 561.1 millones de pesos de remesas al Estado de México. Y en el primer semestre de este año otros 975.7 millones de pesos, sin los cuales sus padres, hijos, hermanos o abuelos no podrían sobrevivir, porque las condiciones de exclusión, falta de empleo y oportunidades son evidentes.
La cifra de mexiquenses en otros países, sobre todo Estados Unidos, es importante y resultado, entre otros factores, de la falta de atención. La Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) de 2014 refiere que 60 por ciento de los migrantes en el país vecino del norte salieron de México por causas económicas.
El sur, por ejemplo, donde los estudios refieren que hay 25 municipios que viven de la cultura de la migración, es muestra clara de olvido y abandono. Hasta el momento ni un solo gobernador se la ha jugado por Tejupilco, Tlatlaya, Santo Tomás de los Plátanos, Sultepec y otros tantos municipios donde la única opción es cruzar la frontera.
El Centro de Investigación y Estudios de la Población de la UAEM, señala que anualmente salen de la entidad entre 35 mil y 40 mil personas de diversas edades y nivel de estudios, tanto de municipios rurales como urbanos, principalmente por razones económicas.
Los seguimientos indican que cada seis años han regresado a la entidad un promedio de 40 mil mexiquenses, quienes vienen de nuevo a buscar alternativas, esperando una entidad distinta, y seguramente no las encontrarán si la política de los nuevos gobiernos no incide en este tema y el apoyo se sigue centrando en regalar canastas alimentarias.
La participación dependerá de la oferta de los candidatos, quienes sólo tendrán una oportunidad para convencerlos. No nos sorprendamos si de cada 10 que se inscriban en la lista al final sólo votan cuatro o menos. Quizá ni encuentren opciones ni observen cambios reales en el Estado de México que dejaron y el que les traten de vender en 2017.