Este término se refiere a la discrepancia entre los conocimientos, habilidades y aptitudes que poseen las personas y las que demanda el mercado laboral.
A nivel global, este fenómeno se ha convertido en un desafío estructural que afecta a los distintos sectores productivos y se refleja en el alto porcentaje de escasez de talento indicado por la firma ManpowerGroup en su último informe sobre este tema, producto de la aplicación de una encuesta a más de 40 mil empleadores en 42 países.
En sus resultados hay datos interesantes que nos muestran el impacto de la brecha en competencias.
La mayor escasez se reporta en los puestos relacionados con tecnologías de información (26%), ingenierías (22%), ventas y marketing (21%) y logística (20%).
Asimismo, se investigó acerca de las medidas que adoptan las empresas ante esta problemática y las principales respuestas incluyen capacitación (28%), incremento de sueldo (23%), flexibilidad en horarios y lugar de trabajo (22%) y búsqueda de nuevo talento (21%).
Es frecuente escuchar planteamientos del sector empresarial respecto de la necesidad de reforzar no sólo las habilidades tecnológicas en los estudiantes sino también las habilidades blandas, lo que representa un auténtico desafío para las instituciones educativas, ya que no implica lo mismo la adquisición de conocimientos que de competencias socioemocionales.
El sistema educativo mexicano ha mostrado importantes avances en términos de acceso, especialmente en los niveles básico y medio superior; sin embargo, la calidad educativa y la pertinencia de los contenidos continúan siendo áreas de oportunidad.
Diversos estudios señalan que la enseñanza continúa centrada, en muchos casos, en la memorización de contenidos teóricos, dejando en segundo plano el desarrollo de habilidades como el pensamiento crítico, la resolución de problemas, el trabajo colaborativo y la adaptación al cambio, competencias clave para el entorno laboral actual.
De igual manera, la brecha en competencias presenta una dimensión social y regional.
Las desigualdades en el acceso a educación de calidad, conectividad digital y oportunidades de capacitación afectan a sectores vulnerables, por lo que es necesario fortalecer la articulación entre educación y empleo mediante políticas públicas integrales y una mayor vinculación con los diversos sectores productivos para que así se cuente con información pertinente que posibilite el desarrollo de programas de estudio.
Claudia.rivera@iberotorreon.mx