¿En serio?

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  • Daniela Mendoza Luna

Ciudad de México /

En 2018, muchas personas –entre las que me incluyo–, integrantes de asociaciones civiles y organismos electorales nos congratulamos cuando tras los resultados de los comicios y el conflicto postelectoral tendríamos por vez primera una Legislatura paritaria en Nuevo León.

Por primera vez en la historia, 21 mujeres se sentaban en el Pleno para decidir sobre las leyes y el presupuesto. Las expectativas eran muchas, pero los meses avanzaron y aunque había quienes continuábamos con el voto de confianza, las esperanzas se fueron apagando.

En primer lugar, casi ninguna legisladora realizó propuestas o se posicionó a favor de la igualdad; incluso algunas afirmaron que “iban a legislar para todas las personas y no solo para las mujeres”. Pero al final del día lo único en lo que se puso de acuerdo la mayoría fue en la reforma constitucional para “defender la vida desde la concepción hasta la muerte natural”, un cambio inconstitucional que como tal está siendo litigado en la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Después fuimos testigos de otro exceso, cuando aprobaron los cambios a la Ley de Educación, para enseñar en las escuelas públicas el “respeto a la vida”, tal y como lo aprobaron, levantando con ello las quejas incluso del sector magisterial.

El pin parental no se pudo, pero tenía todo el apoyo de algunas legisladoras, como la panista Claudia Caballero y la representante del Partido del Trabajo, Guadalupe Rodríguez, un instituto político supuestamente de izquierda.

Ahora van por el mismo camino, con la paridad total, un mandato constitucional al que le quieren sacar la vuelta, moldear su gusto, no necesariamente el de las mujeres legisladoras, dejando fuera un montón de cosas.

La paridad en el Poder Judicial es ficticia, porque además de gradual, no representa un mandato. Así como la inexistente obligación de los partidos en garantizar su práctica en ejercicio del poder público, como lo establece la minuta ya aprobada por el Congreso de la Unión. Solo por mencionar algunas cosas.

Me dirijo a la mayoría de las legisladoras, porque de los hombres no se tenía expectativa. Pero, ¿qué se puede esperar de una Legislatura que permite que una diputada viole la Ley Orgánica y se perpetúe en la Comisión de Igualdad?

En serio, ¿no van a decir nada? En serio, ¿lo van a dejar pasar? 


Twitter:@dameluna

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