Hay fechas que se marcan en rojo en el calendario. Y para los amantes del cine en Guadalajara, del 17 al 25 de abril, ese rojo será brillante. La edición 41 del Festival Internacional de Cine en Guadalajara está a la vuelta de la esquina, y déjenme decirles que este año el evento llegó con los tacos de frente. Cambió de fecha —sí, adiós junio, hola abril—, y yo feliz de que se acerque más a su original marzo, con esa chispa que lo ha convertido en uno de los encuentros cinematográficos más importantes de Latinoamérica.
Tras platicar con Pavel Cortés, director de programación del festival, recopilamos los cinco momentos que será imperdonable perderse:
Moscas de arranque
No hay mejor manera de empezar que con una fiesta. La gala inaugural de este viernes 17 trae consigo la película “Moscas” de Fernando Eimbcke. Y ojo, porque no solo veremos su nuevo trabajo, sino que también podremos celebrar su clásico “Temporada de patos”. Fernando estará presente, dando una masterclass y compartiendo su mirada única. ¿La cereza? Que en esta misma noche se entregarán varios homenajes. Es el banderazo de salida, y promete ser inolvidable.
Aronofsky, los chilenos y Luisa Huertas
Aquí sí que no sé ni por dónde empezar. Por un lado, Darren Aronofsky —sí, el de Réquiem por un sueño y Cisne negro— recibirá un homenaje internacional y estará en la clausura. ¿Y qué les digo del país invitado de honor? Chile, y con ello llegan tres monstruos: Sebastián Lelio, Pablo Larraín y Maite Alberdi. Cada uno tendrá su retrospectiva, su masterclass y, claro, sus películas. Si alguna vez soñaron con escuchar a Larraín hablar de Jackie o a Lelio de Una mujer fantástica, este es el momento. Y no olvidemos a la gran Luisa Huertas, quien recibirá el Mayahuel de Plata por su trayectoria nacional. Ella brilló en No nos moverán, y verla en vivo será un lujo.
Cine con causa
Diez funciones, siete asociaciones jaliscienses apoyadas. Así de sencillo y así de hermoso. Esta sección no solo tiene corazón, sino cartelera de primera. Se inaugura con Rosebush Pruning del brasileño Karim Aïnouz (espectacular), y luego vienen la premiada en Sundance: Hold onto me, la sorprendente Light Pillar (mitad animación, mitad live action) y sendos estrenos con Ludwika Paleta y Poncho Herrera. Ver cine, apoyar causas justas, salir con la conciencia tranquila y el alma llena. ¿Qué más se puede pedir?
La competencia oficial late fuerte
Aquí está lo más puro del FICG. La competencia mexicana (tanto ficción como documental) viene fortísima. La iberoamericana también. Y la de animación, ni se diga. Pero quiero hacer una mención especial al Premio Maguey, que celebra nada menos que 15 años. Quince años defendiendo la diversidad sexual desde la pantalla grande. Es una sección que ha crecido, que ha emocionado, que ha incomodado y que ha abierto mentes. En esta edición, las películas que compiten por el Maguey son de esas que te dejan pensando días enteros.
La mirada chilena y mexicana
Cierro con el país invitado, porque vale la pena sumergirse en su cine. Habrá una muestra de cine patrimonial (cintas antiguas restauradas, joyitas que pocos hemos visto) y otra de cine contemporáneo. Además, varios largometrajes chilenos compiten en las categorías oficiales. Es como tener un mini Santiago de Chile en las salas de Guadalajara.
Pero lo que me tiene con los pelos de punta es la película galardonada en Venecia el año pasado: En el camino, de David Pavlos (en sí misma es increíble).
Y como "bonus track": las masterclasses. Pavel me lo dijo claro: el público podrá dialogar directo con estos genios. Aronofsky, Lelio, Larraín, Alberdi, Eimbcke… todos ellos estarán en charlas abiertas, contando secretos, errores, aciertos y formas de ver el cine. Eso no se compra con ningún boleto de avión a Hollywood. Eso pasa aquí, en nuestra ciudad.
Nos vemos en FICG41, con palomitas y corazón encendido, porque empiezan las sorpresas.