'Amores perros': cuando el cine mexicano se atrevió a morder

Jalisco /

Era el año 2000 y el Festival Internacional de Cine en Guadalajara aún olía a descubrimiento. Las funciones se llenaban de críticos, estudiantes y cinéfilos que buscaban la siguiente gran cosa.

Nadie imaginaba que, en una de esas salas, proyectarían 'Amores perros' por primera vez ante público tapatío.

La cinta de aquel conocido locutor de radio, pero desconocido cineasta llamado Alejandro González Iñárritu nos golpeó como el choque del auto de Octavio y Susana. Cruda, violenta, con una Ciudad de México que se sentía más real que la nuestra.

Terminó la función y el silencio se rompió con aplausos. Algo había cambiado esa noche. El cine mexicano ya no volvería a ser el mismo.

Fue un parteaguas que rompió con los estereotipos del melodrama nacional. Nos mostró otra manera de mirarnos, alejada de los mariachis y los clichés, sumergiéndonos en un experimento antropológico donde el amor duele y la lealtad duele más.

La película impulsó las carreras de Iñárritu, Gael García Bernal y consolidó un estilo narrativo que sería conocido como la “trilogía de la muerte”.

Con 11 premios Ariel y una nominación al Oscar —la primera en más de dos décadas para México—, Premio BAFTA a la Mejor Película en Lengua No Inglesa y el Premio de la Crítica en la Semana de la Crítica del Festival de Cannes. ‘Amores perros' se convirtió en ese espejo violento y necesario que nos atrevimos a mirar.

Ahora, 25 años después, el mismo Iñárritu volvió a la Ciudad de México para presentar el libro conmemorativo de su ópera prima.

Cientos de personas llegaron a la cita para una charla gratuita con el director, quien presentó el libro oficial de 'Amores perros', coeditado por Fernando Llanos y Trilce Ediciones, en colaboración con MACK.

El libro es una radiografía emocional: recoge fotografías inéditas de Rodrigo Prieto, storyboards a lápiz, anotaciones manuscritas del director y textos de cómplices como Denis Villeneuve y Jorge Volpi.

En la charla, Iñárritu lo presentó como su diario secreto de aquellos años. Y claro, no pudo faltar la frase que le robó una carcajada al auditorio: “25 años y aún no se mueren los pinches perros”.

Horas antes, en la Librería Gandhi de Miguel Ángel de Quevedo, cientos de fans hicieron largas filas para conseguir una firma. La respuesta fue tan multitudinaria que decenas de personas se quedaron sin poder ingresar. Pero no se fueron enojadas. Se quedaron platicando sobre si recordaban la primera vez que vieron a “El Chivo” o si aún les duele el destino de “Cofi”.

Eso es 'Amores perros': una película que hace 25 años nos cambió la forma de hacer cine, y que hoy, en forma de libro y conversatorio, nos recuerda que el mejor cine mexicano late con rabia y ternura en cada rincón de este país. Y que Guadalajara, aquel festival del 2000, tuvo el privilegio de ver nacer a un gigante.


  • Daniela Nuño
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